371. Una noche cualquiera tras el apocalipsis.

El finge que no le importa, mientras se guarda el anillo y corta la carne en filetes finos que luego almacena en la nevera, a razón de cuatro unidades por bolsa, que tendrán que servir hasta el próximo sorteo.

El trozo de carne restante, bien picado y salpimentado, lo fríe ligeramente con dos cucharadas de aceite, para después mezclarlo con un poco de mantequilla, harina y la leche que le queda, hasta hacer una masa uniforme y fácil de trabajar.

Durante la cena, mientras hace guardia, los niños devoran las croquetas en silencio. Afortunadamente, ninguno pregunta por su madre.



Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "El finge que no le importa". 
Relato nº 371 desde el origen del blog. 






370. La tejedora de sueños.

Ella finge dormir, intentando no ser molestada, porque la vida real siempre decepciona. Pero en cuanto puede, sueña con mundos rebosantes de sonrisas, donde no existen los despidos o desahucios, inmersa en vidas felices en las que nunca hay vuelta atrás.

A veces esos sueños se enlazan unos con otros, y otras son bruscamente interrumpidos, como esa noche, cuando la despierta una luz brillante filtrada entre los cartones, y al incorporarse ve una sombra que le tiende la mano.

Y ante la duda de lo que el destino le pueda deparar, acepta el reto, porque ella, pese a todo, siempre elige soñar.

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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Ella finge dormir". 
Relato nº 370 desde el origen del blog. 




369. Siempre adelante.

Ella finge dormir abrazada a la almohada y envuelta en la manta, hasta que en la vigilia consigue hilvanar algunos sueños remotos de cuando todo era cuestión de dos, en los días en los que las sonrisas brotaban sin más, cuando el destino se marcaba como un camino sencillo de recorrer.

Cuando consigue soñar, y pese a la soledad que devuelve el espejo cada mañana, todo se hace más sencillo, y entonces se olvida del bote de pastillas y se centra únicamente en cumplir su promesa, escribiendo repetidamente en su nuevo cuaderno de vida la frase “lo mejor está siempre por llegar”


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio "Ella finge dormir".
Relato nº 369 desde el origen del blog. 

368. El detonante.

Vuela, príncipe, vuela, grita el abusón justo antes de dar el paso que le hará caer de la azotea.
Entretanto, en la clase, los compañeros que solían zarandearlo mientras el abusón rebuscaba el dinero en su mochila se golpean a sí mismos con sus puños, y Elena, la chica que le rechazó sin miramientos cuando se atrevió a pedirle una cita, escribe repetidamente en la pizarra: “me gusta el empollón”
A la vista de los resultados, en su experimento decide resaltar, como aspectos relevantes, tanto la utilidad de la hipnosis como el inexplicable poder motivador de la frase “¿a qué no te atreves?”.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Vuela, principe, vuela".
Relato nº 368 desde el origen del blog.

367. La última cena.

Manuel decidió saltarse la merienda y seguir disfrutando de las vistas desde el acantilado, dejando caer sus preocupaciones mientras el atardecer iba difuminando el contorno de la isla y su interior, donde ya no alcanzaba a ver los restos del avión. Pese a que no tenía planes más allá de esa noche, nada enturbiaba su ánimo. Las discusiones por la imposibilidad de pedir ayuda o la escasez de alimentos habían quedado atrás, y aunque acabar con diez años de matrimonio fue un trago que estaba siendo difícil de digerir, se le hacía la boca agua al pensar en la próxima cena con su suegra.



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Microrrelato enviado al concurso “Relatos En Cadena”, de la SER. Frase de inicio: “Manuel decidió saltarse la merienda”

Relato nº 367 desde el origen del blog.


366. La sonrisa.

Me esparce crema solar por el cogote, me besa con pasión y termina de enterrarme en la arena, dejándome la cabeza libre. Mientras me dejo hacer disfruto de la sonrisa que pone cuando me arrastra a estas travesuras. Hacía tiempo que no la veía.

Pasamos horas en la playa, hablando, riéndonos de todo y confesando cualquier secreto del que quisiéramos despojarnos para ser libres.

Después la pierdo de vista, y cuando el agua de la marea acaricia mi cara, me sorprende con un bolígrafo, el acuerdo de divorcio, y ese brillo que tienen sus ojos cuando sabe que va a conseguir lo que quiere.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos Eb Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Me esparce crema solar por el cogote".
Relato nº 366 desde el origen del blog. 


365. Esguince de tobillo en grado 3.

Estando en juego el papel de protagonista, Marta sabía que cualquier detalle podía decantar la decisión final del director, y por ello buscaba siempre la perfección en cada uno de sus ensayos, pues a su juicio esa era la mejor herramienta, junto con la capacidad de observar y aprender del entorno, para disputarle el puesto a cualquiera.


En la última prueba del proceso de selección en el que participaba debía interpretar una canción mientras descendía bailando por una amplia escalera con peldaños de mármol, flanqueada por balaustradas de forja y barandales de madera.

La rival con la que iba a jugarse el puesto, una vieja conocida, comenzó su número bajo la atenta mirada de Marta.

Los primeros pasos se ciñeron a lo esperado, con tres giros y dos saltos perfectos. En la mitad del número, su contrincante se gustaba interpretando eficazmente el estribillo, y ya en el tramo final, sin fallos, y viéndose con el contrato firmado, pisaba con fuerza para coger impulso en el último escalón, justo donde Marta había dejado, en su ensayo anterior, y con absoluta discreción, tres gotas de aceite lubricante, las suficientes para garantizarse el puesto, y avanzar un paso más en su carrera.


Microrrelato enviado al blog de "Esta Noche Te Cuento" (ENTC). Tema: Escaleras. 
En este enlace se puede leer el relato en la web del blog. 
Relato nº 365 desde el origen del blog. 


364. El viento que mece el olvido.

Desde entonces, no encontramos mano de obra. Tras la explosión, todos en la fábrica sufrieron un síndrome postraumático que los dejó sin memoria. El problema se agudizó después, cuando en sus casas, olvidaron todo rastro de sus vidas, en medio de una niebla espesa y voraz que se ensañó con sus recuerdos. Al final de ese trance se los vio en las afueras, permaneciendo inmóviles durante varios días, hasta que sus pies se hundieron en el suelo, sus rostros se difuminaron, y sus brazos se ramificaron sin cesar, floreciendo después en una lluvia de polen rojizo que el aire mece suavemente, enviándolo de vuelta a la ciudad.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Desde entonces, no encontramos mano de obra"
Relato nº 364 desde el inicio del blog. 

363. El perfume. Prueba 1.

Fue imposible de explicar, en ese momento, que la chica más guapa del instituto ignorase al capitán del equipo de fútbol y al delegado de clase, para tirarle los tejos a Juan. Pasado ese instante de estupor, todos los presentes experimentaron cierta simpatía por el empollón de la clase, sentimiento que tornó repentinamente en una atracción sexual enfermiza. Juan salió corriendo de la clase, esquivando a la multitud enfervorecida que lo seguía, refugiándose en el despacho del director. Por su tono de voz, y como se desabrochaba los botones de la camisa, decidió que tendría que hacer algunos cambios en el trabajo de ciencias.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos en cadena", de la SER. Frase de inicio: "Fue imposible de explicar".
Relato nº 363 desde el origen del blog.  


362. Los coleccionistas.

Estaba en la sala de espera, y aunque no era la primera vez, no podía evitar sentir ese pellizco en el ánimo, alimentado por mi impaciencia y sobre todo por el silencio reinante en la sala, que todos los allí presentes respetabamos como si fuera una liturgia a la que debíamos contribuir con la mayor solemnidad posible.

En estos casos siempre es bueno venir de la mano de un ser querido. Mi marido me acompaña siempre, y en los momentos de espera me muestra fotos de instantes pasados que forman parte de una gran colección que cada día se empeña en agrandar. El día que nos conocimos, como no, en una sala de espera, el aroma de nuestro primer café juntos, el primer beso, el nacimiento de nuestros hijos, cualquier momento en el que pueda robarme una sonrisa, aunque sea a escondidas, lo guarda en su colección.

Al principio solo lo hacía conmigo, pero últimamente lo hace con cualquiera de la sala que le muestre cierta complicidad. Y no se cansa de repetirme que la vida se esconde siempre en los detalles, como en la media sonrisa del médico antes de decirnos que aún tendremos tiempo para aumentar la colección.


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Microrrelato enviado al concurso "200 Pulsaciones".
Relato nº 362 desde el origen del blog.