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405. Señales.

De fondo sonaba una canción de Rigoberta Bandini, distrayéndola momentáneamente del análisis de las cuentas anuales. La empresa seguía creciendo, y aunque el ratio no era el esperado, decidió tomarse un descanso y escuchar el disco completo.

Con Busco un centro de gravedad recordó la última convención en las Barbados, el fugaz paseo por la playa y la sonrisa hipnótica del camarero del hotel al servirle la última copa.

Si muriera mañana le enseñó el poso agridulce que destilaba su vida después del trabajo, y con los primeros acordes de VuelaaAAaa, salió corriendo del despacho, decidida a cambiar de aires, y a darle otra oportunidad al camarero.


Fotografia generada por IA (Gemini)


Micrrprrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "De fondo sonaba una canción de Rigoberta Bandini".
Relato nº 405 desde el origen del blog.




391- Objetos personales

Te reinsertan en unos grandes almacenes, arrastrado por una corriente de aire que recorre los pasillos sin descanso.

Al principio cuesta adaptarse, pero cuando logras domar el viento, surgen nuevos retos, como atravesar el vidrio de los escaparates sin dejar rastro, buscar refugio por las noches entre las sábanas de la colchonería, o esquivar el aroma pegajoso y dulzón que sale de la perfumería.

Y cuando todo parece bajo control, queda lo más difícil: encontrar ese objeto entre miles, uno compatible, donde depositar tu esencia, y esperar a que ella lo encuentre, lo toque con sus manos, y entonces vuelva a surgir la magia.




Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena" (REC), de la SER.
Frase de inicio: "Te reinsertan en unos grandes almacenes"
Relato nº 391 desde el origen del blog.

Mi aportación en "Relatos al azar"

Os dejo los cuatro micro relatos con los que participé en la edición de "Relatos al azar", la propuesta veraniega de Izaskun para los que no queriamos abandonar del todo el folio en blanco en el periodo estival. 

Desde aquí quiero darle las gracias a Izaskun por tan bonita iniciativa y por dejarme ser participe de ella.

Rumbo al fin de sus días. 






Los expedicionarios se quedaron espantados, unos creyeron ver la estampa de la muerte, otros, uno de los Jinetes del Apocalipsis y los demás, nada bueno. 

Al despertar de sus ensoñaciones, comprobaron que estas no eran más que el presagio de lo que siempre temieron, y que ahora tendrían que aceptar, ya que el galeón hundía la proa irremisiblemente hacia aquel abismo de negrura ingente.

Unos se lamentaban, entre lágrimas, de su triste final. Otros revivían rápidamente sus vidas sabiendo que ya no darían más de sí.

Y entre la negrura nadie reparó en la traición del capitán, que ascendía de nuevo al mundo de los mortales en busca de mas almas temerarias a las que comandar hacia el fin de sus días. 

Deformación profesional. 





En el local se había hecho un repentino silencio a causa de que el robot se había detenido. 

Los miembros de la unidad B-52 que quedaban en pie suspiraron aliviados, comenzando de inmediato a montar, bajo las órdenes del almirante, un improvisado hospital de campaña. 

Evaluación de daños, traslado de los heridos más graves; todos trabajaban con intensidad, salvo el ingeniero de sistemas, que permanecía frente a la maquina ajeno a toda actividad.  

Tras unos instantes de duda, se aproximó al robot. 

-Es la batería principal- concluyó. Está agotada. 

Instintiva e irremediablemente, conectó la de reserva. 

Las cosas, simplemente, pasan. 


 
 
Eché más leños al fuego, por si se les ocurría forzar la chimenea; aseguré todas las ventanas con jabalcones bien clavados asegurando su inaccesibilidad; y comprobé los tres cerrojos normales y cinco de seguridad de la puerta. Aparentemente estaba seguro, o eso creía, hasta que entré en la cocina y vi a uno de ellos preparando su venta. 

Entonces recordé lo que me dijo mi padre años atrás, cuando me aseguró que las apariencias engañan, y que las cosas, simplemente, pasan.

Al final asumí, resignado, que nunca estaría seguro ante un vendedor de enciclopedias al que no pudiera decir “no”.

Reencuentro. 





Había esperado y observado durante siete años, como una araña en el alero o un ratón detrás del zócalo. 

Sin poder derramar una lágrima vio como las suyas invadían la casa día tras día durante el primer año, para luego secarse en sus ojos como un pozo sin suerte. 

Ella nunca llegó a marcharse; y él, lejos de rehacerse en su promesa, languidecía como un árbol marchito que simplemente se deja morir.

Y como él ya no podía vivir más, y ella no podía llorarle, decidió mostrarle el reflejo de su alma en el espejo y susurrarle antiguas palabras de amor, sabiendo que, esta vez, su corazón no lo resistiría, y volverían a estar unidos, siete años después.

Microrrelatos al azar. Semana 7.



Tomo el relevo de Izaskun en su propuesta de microrrelatos al azar. 

En mi caso el libro elegido es “versos del insomnnio” del poeta y escritor cacereño Victor Manuel Jimenez. 



Para elegir la página he tomado como referencia el número de serie del décimo premiado, ya que, curiosamente, el libro trascurre de la pagina 7 a la 55. En este caso, la página elegida seria la nº 12. 



Y dentro de esta página, en este caso hemos conseguido que el mismo autor colabore en la elección de la frase de comienzo. Esta sería “En cada cambio de estación toca hacer balance de ausencias”



Desde aqui quiero agradecer a Victor Jimenez su participacion en esta iniciativa. Podeis leerle en su blog http://victormaji.blogspot.com.es/


Gracias a todos por participar.