319. Punto y seguido.

Me acuerdo del día en que decidimos que no habría nada que se interpusiera entre nosotros.

Recuerdo lo ilusionado que estabas cuando hicimos la lista de todos los viajes que teníamos pendientes. Al día siguiente cogimos un vuelo a Egipto, y dos meses después estábamos bailando en lo alto de la torre Eiffel.

Luego nos lo tomamos con
más calma. Era lógico. Habíamos empezado con muchas ganas. Pero no cambiaría por nada ninguna de las tardes que pasamos divagando en el club de lectura, ni los días en los que madrugábamos para coleccionar amaneceres, acurrucados en el sofá con la manta y un par de tazas de café.

He de reconocer que te dije que cuando llegara el momento no iba a llorar, pero ya me conoces, y creo que me lo sabrás perdonar.

También te prometí que haría lo posible por pasar página, pero la nuestra es tan bella que lo único que me apetece es volver a leerla una y otra vez, y como este final no me acaba de convencer, y los dos hemos sido siempre muy testarudos, estoy segura de que en algún momento y en cualquier lugar, encontraremos la forma de continuar nuestra historia.



Microrrelato enviado al concurso del blog "Esta Noche Te Cuento" (ENTC). Tema de esta convocatoria: "No moriré del todo".
Para leer este relato en la web del blog, consultar este enlace.
Relato o microrrelato nº 319 desde el inicio del blog. 

318. Última reunión de vecinos.

Hemos vivido en este edificio por miles de años, que nadie se olvide de eso.

Durante ese tiempo conseguimos adaptar adecuadamente los cimientos, para sobrellevar el gran terremoto, y reforzamos el aislamiento de las fachadas antes de la última glaciación, por no hablar de como conseguimos solucionar los problemas de estanqueidad de las ventanas durante el tsunami.

Entiendo que algunos vecinos estén preocupados por lo del meteorito que va a impactar sobre la Tierra, pero aún estamos pagando las reparaciones del tejado tras la tormenta solar, y como administrador de la comunidad, después de analizar las cuentas, debo deciros que el fin del mundo tendrá que esperar. 


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Hemos vivido en este edificio por miles de años". 
Relato nº 318 desde el inicio del blog. 


 

317. Decepción de proporciones galácticas.

Y la luz se apagó al extinguirse de repente el sol y el resto de estrellas.

La atmósfera no tardó en diluirse, y la vida en la tierra quedó reducida a una amalgama de partículas en suspensión, que rápidamente fueron atraídas por un movimiento de atracción y fusión inmersiva de todos los planetas con sus sistemas y respectivas galaxias.

La gran implosión dio como resultado un cuerpo prismático y minúsculo, que el alumno lanzó con desgana al depósito de residuos cuánticos, junto con la medalla al segundo clasificado en el concurso de ciencias planetarias.


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Y la luz se apagó".
Relato nº 317 desde el inicio del blog. 


316. El síndrome de la prosa impaciente.

Nada más cerrar el libro notó la cubierta agrietada y el título difuminado, observando con asombro como se filtraban entre las páginas cientos de letras suicidas, que caían en cascada al suelo.

El analista de letras marchitas consultado encontró personajes desdibujados entre líneas, tramas prometedoras que luego no alcanzaban profundidad, y capítulos salpicados de palabras sin rumbo, incapaces de encontrar un buen final, diagnosticando a la obra con el síndrome de la prosa impaciente.

Entonces el autor, siguiendo sus consejos, aplicó cuidadosamente una terapia correctiva en fondo y forma, reanimando personajes, armonizando tramas y dando brillo a una obra, ahora sí, digna del mejor lector. 


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Nada mas cerrar el libro".
Relato nº 316 desde el inicio del blog. 


315. En el filo de la censura.

Nada más cerrar el libro, se tomó un instante para mirar por la ventana.

La ciudad era un hervidero de soldados afines al Tercer Reich, que después de asaltar la universidad y las bibliotecas, cargaban con las obras incautadas hacia la plaza, donde ya ardían miles de manuscritos.

Cuando nadie miraba, el suboficial aprovechó para esconder el libro, y después ordenó a sus soldados que abandonaran la casa.

La sombra de la traición planeaba sobre él cuándo lo devolvió a su autor, junto con documentos e instrucciones precisas para salir del país. A cambio, su antiguo profesor le prometió que nunca dejaría de escribir.

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Nada mas cerrar el libro". 
Relato nº 315 desde el inicio del blog.