Nadie volverá a hacerte daño (303).
Pese a estar toda la vida esperándola, la muerte es ladina y llega siempre por sorpresa, manteniéndose agazapada, al acecho, aguardando el momento adecuado.
Su mirada es
como el rayo que fulmina el mundo, como un terremoto que sacude toda realidad,
y donde el alma es arrancada cruelmente del cuerpo.
Durante una
eternidad el alma cae al vacío, y en esa caída todo atisbo corpóreo se va
difuminando, quedando al final del camino apenas algunas reminiscencias de la esencia
terrenal. Después, todos los espíritus se reúnen en un largo sendero, bajo un
cielo grisáceo y mortecino, siendo poco a poco absorbidos por la negra
inmensidad que se divisa a lo lejos.
Ese debió
ser su camino, ese debió ser su final, pero antes de dar el paso hacia el
oscuro absoluto, alguien le cogió de la mano y le indicó otra dirección.
Son muchos los espíritus que aún no han dado el
salto, y que se mantienen en este mundo, escondidos tras el murmullo del
viento, colgados del quicio de una puerta que rechina al abrirse, o en el
escalofrío provocado por el soplo frío del invierno. Todos tienen una misión,
algunos un mensaje que transmitir, y otros, como en su caso, una deuda que
saldar.
Lo bueno o
lo malo de morir con odio es que ese sentimiento ya no te abandona, y en el más
allá se convierte en una herramienta, en un arma al servicio del espíritu con
el que convive.
Cuando
regresó al punto de partida, su padre estaba pegándola con los puños manchados
de sangre.
Antes de que
le asestara el último golpe, se interpuso de nuevo entre ellos, y con toda la
violencia que su odio hacia él le proporcionaba, lo lanzó contra la pared.
Después, una niebla densa y viscosa envolvió el cerebro de su padre, y como si
fuera un enjambre de avispas voraces, se ensañó con su mente y sus recuerdos,
hasta no dejar rastro de sí.
Cuando su
corazón, atravesado por cientos de agujas, dejó de latir, asistió aliviado a su
caída hacia la inmensidad oscura, en el mismo instante en el que una voz
temblorosa viajaba a través de los mundos.
Relato enviado al concurso de relatos de las "Jornadas Góticas" de Cáceres.
La vecina rarita del 5º B (302)
Al nuevo inquilino de la puerta de enfrente creo que no le caigo bien. Después de ir varias veces a pedirle sal con mi mejor escote, el idiota va y me dice que en la tienda de al lado tienen todo lo que necesite, y que además cierran tarde. Mira que son cortos algunos…Y cuando por fin se entera que le estoy tirando los tiestos me dice que tiene novia y se van a casar. ¿Pero en qué siglo vive? ¿Sabes qué? Igual le pego un tiro a la novia; o a los dos, no sé. ¿Tú qué harías?
Uhmm…
Joder, otro inútil… espera, que
te quito la mordaza.
Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Al nuevo inquilino de la puerta de enfrente"
Detalles (301).
—Yo, que he vivido tantas vidas vacías, balanceándome sin descanso entre la lucidez y el error, que he convivido entre multitudes y bajo la soledad mas absoluta, puedo decirte, sin temor a equivocarme, que soy la persona mas indicada para hacerte feliz.
—Es más, puedo decirte que soy el
más preparado para acompañarte en los malos momentos, que llegarán, incluso en
los días claros y, sobre todo, el que sabrá siempre que es lo que necesita un ángel
como tú.
—Y entiendo que llevarte atada dentro
del maletero no es el mejor comienzo de nuestra vida juntos, pero creo que no
debemos quedarnos en los detalles.
Un nuevo comienzo (300).
Lo que la vida nos ofrece cuando
somos jóvenes, y lo que pactas con ella años después, no suelen parecerse
demasiado.
Y en cierto modo, el día en que
tuvieron que decirse adiós, en los albores de su juventud, apenas conocían el
verdadero significado de esa palabra, y el dolor tan grande que podía conllevar.
Sus vidas transcurrieron por los
caminos que les fueron marcados, al abrigo de los sobrios dictados de la
corrección, forjando una fachada de impostada felicidad que no se atrevieron a
derribar, pero que poco a poco el tiempo fue resquebrajando.
Gloria había colgado los hábitos, y Lucía ya no tenía a nadie a quien rendirle cuentas. Y allí estaban, de nuevo, 40 años después, ya invisibles para el resto del mundo, en el mismo banco y con los mismos nervios, intentando recuperar ese primer beso que marcara un nuevo comienzo en sus vidas.
Extremeños por España. Norte del País Vasco y Burgos.
La costumbre que tenemos de huir del calor extremeño en el periodo estival nos llevó en esta ocasión al País Vasco, en concreto a visitar algunos pueblos de la costa norte de la provincia de Vizcaya, haciendo parada también en Vitoria y posteriormente en Burgos .
Dia 1. 23/07/2022. Viaje de
ida y visita al pueblo de Bakio.
Cáceres dista de Bakio 635 km,
viajando por la ruta de la plata (A-66), por la autovía A-62 y por la AP-1,
entre otras vías, lo que obliga a planificar el viaje con al menos dos paradas
técnicas en el camino.
Tras dichas paradas, llegamos al
pueblo de Bakio, situado en la cota vizcaína, y en plena efervescencia por la
conjunción del fin de semana y del buen tiempo que nos recibió a nuestra
llegada.
Bakio, al igual que otros muchos
pueblos del litoral español, se ve sobrepasado en la época estival tanto por el
turismo interno como por el resto, convirtiendo en una misión casi imposible
encontrar aparcamiento cerca del paseo marítimo, pese a los distintos
aparcamientos públicos habilitados por el ayuntamiento, que no son capaces de
absorber la avalancha de turistas durante la época estival, sobre todo los
fines de semana.
En nuestro caso, encontramos
aparcamiento gratuito junto al museo del Txacolí y la oficina de turismo, eso
sí, a 20 minutos andando de la playa.
Una vez cumplida la misión de
aparcar, el turista puede disfrutar de un animado paseo marítimo, en el que
conviene destacar, además de los surfistas, que suelen ser protagonistas en el
arenal de Bakio, algunos lugares como el monumento de las Velas Cruzadas al
viento, el Mirador de Askada, y por supuesto, las preciosas vistas a la ermita
de San Juan de Gaztelugatxe, que en la distancia tienta al turista nada mas
dejarse ver.
Este primer día lo terminamos
disfrutando de la amplia oferta gastronómica existente en los alrededores del
paseo marítimo de Bakio.
Dia 2. 24/07/2022. La Bahía de
Urdaibai.
En este día nos dirigimos a
Gernika, desde donde hicimos una ruta a pie recorriendo parte de la bahía de Urdaibai,
Desde nuestra ubicación, el
trayecto a Gernika pasa por lugares tan pintorescos como los miradores de San
Juan de Gaztelugatxe, Bermeo, Mundaka, Busturia y Forua; estos últimos llenos
de turistas a nuestro paso.
Durante nuestra ruta, que partió
de los caminos cercanos al hospital de Gernika, recorrimos una buena parte del
humedal de Orueta, pasando por lugares como el Urdaibai bird center y su
mirador de aves, Cortezubi y el Castillo de Arteaga, reconvertido ahora en
hotel restaurante.

A nuestra vuelta nos esperaba
Gernika, un agradable paseo por el centro, visitando el famoso árbol de Gernika
y el mural de Gernika, replica del cuadro que se expone en el museo del Prado
de Madrid.
Dia 3. 25/07/2022. Lekeittio.
Desde Bakio a Lekeitio se accede
a través de una carretera que circunda la Bahía de Urdaibai, atravesando
pueblos como Bermeo, Mundaka o Gernika, entre otros.
Son generalmente carreteras
estrechas muy concurridas en el periodo estival, no solo por vehículos, sino
por viandantes y ciclistas, que pueden aparecer en cualquier curva o recodo del
camino, por lo que el trayecto debe hacerse con cuidado. No obstante, las
vistas a la costa de Vizcaya, constantes durante el camino, lo compensa con
creces.
Cuando llegamos a Lekeitio había
una competición del campeonato de remo de Euskadi, que precisamente ganaron los
del equipo de Urdaibai.
Lekeitio es un pueblo precioso
que merece la visita del turista. Su puerto deportivo, animado para la ocasión
con todos los participantes en la competición de remo, los acantilados cercanos
al faro de Santa Catalina, su bonito casco antiguo, la Basílica de la Asunción
de Santa María, sus playas, desde la que se puede ver e incluso acceder a pie,
cuando la marea lo permite, la isla de San Nicolas, lo convierten en una visita
obligada en la costa vizcaína.
Dia 4. 26/07/2022. Bermeo y San Juan de Gaztelugatke.
En nuestro cuarto día de
vacaciones Bermeo nos recibió con sus casas de vivos colores rodeando al puerto
deportivo, uno de sus grandes atractivos que el turista no debe dejarse pasar.
Desde el mismo puerto cogimos un barco de la empresa Hegaluze, en el que recorrimos varios puntos de la costa vizcaína. Partiendo del puerto de Bermeo, nos dirigimos a la Isla de Izaro, en su costa norte, las cuevas de Ogoño, Elantxobe, Mundaka y vuelta a Bermeo.
Finalizamos la mañana degustando
un menú típico de la zona, saboreando, entre otros majares, el Marmitako vizcaíno.
Ya por la tarde nos dirigimos a
San Juan de Gaztelugatxe, uno de los enclaves mas visitados actualmente en el
país vasco.
Allí realizamos la ruta que
termina en la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, a la que se accede después de
bajar primero varias rampas de considerable pendiente, y subir después 241
escalones.
Las preciosas vistas compensan
con creces el esfuerzo realizado.
Dia 5. 27/07/2022. Vitoria Gasteiz.
Aun estando a la sombra del
protagonismo de Bilbao y San Sebastián, Vitoria tiene grandes atractivos para
el turista, como sus catedrales, su animado casco antiguo, salpicado de
tiendas, sus plazas, etc.
Nuestra visita comenzó en la
plaza de España, que en ese momento estaba transformada en un escenario para
albergar algún concierto.
Desde allí resultan accesibles,
callejeando por su casco antiguo, bastantes de los enclaves mas importantes de
Vitoria, como sus dos catedrales, la de Santa María y la Catedral Nueva, su
casco antiguo, la Plaza de la Virgen Blanca o La Plaza del Machete, entre
otros.
Dia 6. 28/07/2022. Burgos.
De vuelta ya a tierras extremeñas
decidimos hacer una escala en Burgos, para visitar su catedral y el museo de la
evolución, que teníamos a tiro de piedra desde nuestro hotel.
Cualquier catedral resulta una
obra de arte en sí, siendo obligada tanto la visión detallada del exterior,
hasta el más mínimo detalle, como su análisis interior.
En el caso de la catedral de
Burgos, probablemente uno de los mejores exponentes del gótico en España, esta
aseveración es aún más obligada para el turista, que a poco que ponga atención
disfrutara de todo el tiempo que pueda dedicarle a la catedral, tanto al
exterior de la misma, donde podríamos destacar una fachada de estilo gótico
clásico francés, o sus agujas de influencia germánica.
La visita por el interior de la Catedral de Burgos no desmerece para nada con respecto al exterior, deleitando al turista con sus retablos, el coro, sus vidrieras y su imponente cimborrio.
Por la tarde realizamos una recomendable visita al museo de la evolución, dedicado a las investigaciones que se están realizando en los yacimientos arqueológicos de la Sierra de Atapuerca. Otro atractivo de la ciudad y un buen punto final para nuestras vacaciones por el norte.
Callejón sin salida.
Dominaremos juntos el universo de los enamorados, estoy seguro. Tan solo tenemos que querernos como sabemos. Y yo te quiero, puedes estar segura. Desde el momento en que te vi, con aquel vestido azul saliendo del portal de tu casa, tuve claro que estaríamos juntos para siempre. Y tú también me quieres a mí, aunque aún lo dudes. Siempre dudas de todo, reconócelo. Quizá fue eso por lo que me enamoré de ti, y quizá sea eso por lo que necesitamos estar juntos.
Es nuestro destino, y lo sabes. Y
por eso tu no quieres hacer esa llamada, y yo no quiero apretar el gatillo.
Rendir cuentas.
—Buenos días, Inspector Huertas —dijo el secretario de la embajada mientras se abría la puerta del coche.
—¿Ha dicho
algo? —preguntó el Inspector, refugiándose bajo el paraguas con el que el
secretario le había recibido.
—Aun no.
—¿Dónde está?
En una de
las salas de espera, con uno de los administrativos que está tramitando su
visado. La policía local ya ha terminado el papeleo, y se han ido hace una
hora.
—Han sido
rápidos.
—Está
usted en Londres; inspector.
—Está
bien. Lléveme con ella, por favor.
Amaya
permanecía sentada en la sala de espera, con la mirada perdida, mientras el
personal de la embajada daba trámite a su visado.
El secretario
de la embajada acompañó al Inspector Huertas a la sala. Antes de entrar, el
secretario hizo un gesto al administrativo para que saliera.
—¿Le
importa si asisto al interrogatorio, Inspector?, luego he de rendir cuentas al
embajador.
—Está
bien; pero haga el favor de permanecer callado.
El
inspector entró en silencio y se sentó frente a Amaya. El secretario, en
cambio, se situó en la mesa de al lado.
—Buenos
días, Amaya —dijo el Inspector abriendo la carpeta que traía consigo y dejándola
sobre la mesa—. ¿Cómo estás?
—Estoy
bien —respondió ella sin mirarle a la cara—. Solo quiero que esto acabe de una
vez.
—Lo sé, Amaya. Y no voy a molestarte más de
lo necesario, pero han pasado varios años y me preguntaba si en este tiempo te
ha venido algo a la mente.
—Solo
recuerdo la cárcel y un idioma que no conocía —respondió Amaya—. Se lo dije la
última vez que nos vimos, y se lo vuelvo a decir ahora, antes de eso no hay
nada.
—Está
bien, Amaya. Déjame, si no te importa, recordarte una vez más los detalles de
que disponemos —dijo el inspector repasando las anotaciones del archivo—. Te
encontramos en un ático de Regent Street. Estabas atada a una silla,
inconsciente. Medio moribunda a causa de una sobredosis. El resto de
traficantes con los que te habías reunido habían muerto por arma de fuego. Seis
de ellos eran españoles, diez británicos y dos alemanes.
—Es
evidente que el asesino tenía algún tipo de relación contigo, a tenor de cómo
te encontramos y cuál fue el destino del resto de tus compañeros. Además, el
modus operandi se ha repetido en otras dos reuniones celebradas en España
durante los últimos tres años, con la única salvedad de que en éstas, todos los
traficantes han muerto.
El
inspector sacó toda la documentación de la carpeta y la extendió junto a Amaya
para que ella pudiera verla.
—Amaya.
Ese hombre sigue vivo y en plena cruzada de sangre y venganza. Tus ex
compañeros lo saben, están armándose y
librando batallas entre ellos. Tu caso fue secreto de sumario por parte del
juzgado desde el primer instante, pero no puedo garantizarte que ese hombre no
sepa que estás viva y que acabas de salir de la cárcel. Cualquier detalle que
puedas recordar podría sernos de mucha ayuda. Por eso necesito que revises el dossier una vez más.
Amaya
empezó a ojear el expediente con poco interés. Cuando despertó en el hospital,
tras salvarse de una sobredosis, padecía
una fuerte amnesia de la que aun no se había recuperado. No recordaba nada
antes de su despertar en un hospital de Londres y su posterior paso por
una prisión británica.
Aun así,
comenzó a mirar las fotos que había tomado la policía científica en el lugar de
los hechos. Cadáveres posicionados, casquillos de bala, huellas de pisadas…
Se detuvo
en una foto que le llamó la atención. En ella se mostraba el cadáver de un
hombre con la camisa remangada. Tenía un reloj con una correa oscura manchada
de sangre. Al fijarse de nuevo en la correa, se produjo un chispazo en su
cerebro, y su mente volvió atrás en el tiempo.
—Está
oscuro. Estoy escondida en algún sitio…
—Continua,
por favor.
—Se oyen
disparos, y luego silencio. La puerta se abre y agarra. Me hace daño…
—¿Puedes
verle la cara?
—Solo veo sangre. Los ha matado a todos. ¡Dios
mío!
—Tranquila,
Amaya. Lo estás haciendo muy bien.
—Vuelve a
estar todo oscuro. Y al rato estoy sentada. No puedo moverme. Lo intento, pero
no puedo.
—Debes
estar atada, Amaya. Te encontramos así…
—Me sujeta
la boca. Me hace daño. Me hace mucho daño.
—¿Qué pasa
después?
—Mis
pastillas. Me las hace tragar. Quiere que me las trague todas. No, por favor…
—Joder,
Amaya. Dame algún detalle…
—Su reloj.
La correa es…es gris. Con costuras negras…es un Festina…como el suyo…
Un disparo
contenido por el silenciador hace caer a plomo al inspector Huertas. El
secretario, que había sido testigo de todo el interrogatorio, guarda el
revólver y se acerca a una Amaya que comienza a revivir los miedos del pasado.
—¿Sabes? —Dijo el secretario agarrando la boca
de Amaya— el que no murieras hace tres años me ha ocasionado muchas molestias.
A
continuación saca de nuevo su revólver e introduce el cañón en la boca de
Amaya.
—Ese
hombre no debería haber muerto. Y tampoco debió hacerlo mi mujer. Yo la quería,
¿Sabes?, aunque nunca fuimos un matrimonio con suerte. Ella tuvo la desgracia
de cruzarse con una zorra traficante en un mal momento, y yo no supe estar a la
altura.
Eduardo se
separó un poco de Amaya, manteniendo el cañón del revólver en su boca.
—Pero
ahora, que ya estás de vuelta; toca rendir cuentas—dijo justo antes de apretar
el gatillo.
Reseña de "Cara de Pan", de Sara Mesa.
En la entrada de hoy quiero hablaros sobre mis impresiones tras leer el libro “Cara de Pan”, de la escritora andaluza Sara Mesa.
1.- Ficha bibliográfica.
Cara de Pan es la 8ª novela de Sara Mesa, escritora madrileña. Esta obra
está editada por la editorial Anagrama en 2018.
2.- Presentación.
“Cara De Pan” es una novela corta de 136 páginas, dividida en dos
partes, con una nota aclaratoria de la autora al final de la novela.
3.- Información del autor.
Sara Mesa Sara Mesa nació en Madrid en el año 1976, aunque poco después
se trasladó con su familia a Sevilla, ciudad en la que actualmente reside. Estudió Periodismo y Filología Hispánica.
Sus inicios literarios se centraron en la poesía, campo que después dejó
aparcado para centrarse en la narrativa.
En su obra figuran un libro de poemas, dos ensayos y nueve novelas,
entre las que se incluye “Cara de Pan”. En su bibliografía se prodigan los
premios y menciones tanto en poesía como en narrativa.
4.- Argumento.
En esta novela se narra la historia de dos personajes solitarios y con
muchas aristas.
Por un lado, está Casi, o como así se deja llamar la niña, y por otro
lado el viejo, dos personas alejadas por uno u otro motivo de la sociedad, dos
náufragos urbanos (como diría Manolo García en su canción…) que coinciden en
una remota isla, un refugio en el parque, en el que, tras superar los recelos
iniciales, acaban dándose compañía el uno al otro, compartiendo secretos, a la
sombra de todos los prejuicios que la sociedad pueda tener en contra de esa
unión, y al margen de una rutina en la que pasan por inadaptados u olvidados.
5.- Personajes.
Casi es una niña que lleva un par de días sin ir al Colegio. Allí no
encuentra su sitio, y mas con algunas compañeras que le hacen la vida
imposible, e incluso le ponen apodos como “Cara de Pan”.
Los profesores, lejos de ayudarla, se empeñan en hacerla participe de
actividades de grupo, algo en el que ella nunca se ha sentido bien.
Después de buscar varios sitios donde esconderse, encuentra un rincón
apartado en el parque donde poder pasar las horas de manera inadvertida. Y allí
está cuando llega el viejo…
El viejo, o como así se deja llamar por Casi, es un hombre de 53 años
que todos los días pasea en solitario, buscando el mejor sitio donde observar los
pájaros (es muy aficionado), y abstraerse de su pasado. En la novela se van soltando pequeñas dosis de
información sobre el pasado del viejo que ayudan al lector a conocer una poco
mas a este personaje.
6.- Opinión personal.
Cara de Pan es una novela a ratos incomoda, quizá algo áspera e incluso
a ratos desasosegante para el lector mas acomodado a ficciones mas mundanas.
Pero, por el contrario, es una novela magistralmente escrita, ya que consigue que
el lector empatice rápidamente con los dos personajes en una trama políticamente
incorrecta.
Y es que la novela pone en una situación contra natura al lector, normalizando
una relación entre estos dos personajes, pese a que el trasfondo y el desenlace
se van haciendo poco a poco más evidentes.
La novela juega de una manera muy equilibrada en el filo que separa el
bien y el mal, pese a que al final de la primera parte de la historia se
aporten algunos detalles que pueden justificar que la trama se dirija
finalmente hacia el lado políticamente correcto.
Como curiosidades, tenemos, por un lado, el hecho de que en ningún
momento se aportan los nombres de la niña y el viejo. Entiendo que la autora no
lo ve necesario, y realmente es así. Por otro lado, la trama que nos narra la
autora transcurre en apenas dos escenarios, el refugio del parque y una cafetería,
dándole un aire muy teatral a esta gran novela.
Rutinas letales.
Su reflejo le espera, impaciente, flotando en la superficie del rio.
Desde el puente trata de ignorarlo
mirando al horizonte, y su mente se aleja rápidamente de allí, viajando a otra
vida en la que no se siente vacío, en la que no se siente solo, y en la que
posiblemente es feliz.
Vida que comparte con una mujer
y, ¿por qué no?, con uno o dos hijos.
Entonces su ensoñación es
perturbada por el ruido estridente del claxon. Desde el coche, su compañero
gesticula enojado.
Cuando se reúne con él, sacan el
cadáver del maletero y como cada maldita semana, lo tiran al rio.
Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: Su reflejo le espera, impaciente...
El abrazo del ángel.
El edificio en el que a duras penas ha conseguido esconderse está en ruinas. Los muros apenas se tienen en pie y de los grandes ventanales que antaño los coronaban solo quedan algunos pedazos de vidrio con restos de sangre.
Le cuesta respirar, y la herida
que le acompaña desde la última reyerta insiste en abrirse camino en su
interior.
Recostado sobre unos cartones, y
a esas alturas de la guerra, su esperanza de vida es un hilo cada vez mas fino
que ya no alcanza a sujetar.
A través de las ventanas
desvencijadas mira al cielo. Parece que algo se acerca. La vista también
empieza a fallarle. Se frota los ojos con la parte mas limpia de su manga y
vuelve a mirar.
Siempre se ha considerado creyente,
incluso en los peores momentos.
La imagen está cada vez más cerca,
envuelta en una aureola brillante. Su madre le dijo cuando era niño que todos
tenemos un ángel de la guarda que cuida de nosotros y nos guía en el camino al más
allá.
En su último aliento, el soldado le tiende la mano al ángel y se marcha con él, antes de que el misil destruya el edificio.
En su cabeza.
Dándole
vueltas al último contrato de telefonía encontré un nuevo código secreto. Cada
vez son más frecuentes, y están por todas partes.
Según
los datos escondidos en la sección de bricolaje del panfleto del supermercado,
el ataque se producirá en dos días, y si quiero evitarlo no tendré más remedio
que ser más cuidadoso que la última vez, ya que mi mujer, un agente infiltrado
que trabaja para el enemigo, podría darse cuenta y avisar al escuadrón de batas
blancas que me encerró la última vez que intente salvar a mi país.
A propósito de Putín...
En nuestras ocupadas vidas todo son prisas, estadísticas, clicks y emoticonos, hasta que un día alzas la vista de la pantalla de tu móvil y observas algo que creías olvidado, un anacronismo que de repente sacude tu digital y apacible existencia.
El horror de la guerra en tu propio
continente, a la vuelta de la esquina.
Los informativos lo incorporan
apresuradamente en su agenda, enviando corresponsales de guerra a las zonas de
conflicto, realizando despliegues junto a la frontera del país invadido para
entrevistar a todo aquel que la cruza, buscando incansablemente el testimonio
desgarrado o la lágrima de la niña que abra el informativo o incluso la sangre
que ilustre la primera plana, y poniendo el foco en cualquier movimiento del
ejercito invasor y del oprimido, que será analizado por sesudos expertos en los
distintos programas especiales.
Los gobiernos se apresuran a
condenar los ataques y a implementar medidas económicas en contra del país invasor,
estudiando antes el efecto que pueden tener sobre sus propias economías.
El país invasor, dueño absoluto
de su verdad, amenaza con represalias a todo aquel que discuta sus planes, tanto en su país como fuera, presumiendo además de su poderoso arsenal nuclear.
Mientras tanto, el resto del
planeta, que ya había asimilado en su rutina habitual la convivencia con una
pandemia global, incorpora además la posibilidad de una tercera guerra mundial.
¿En que momento la especie humana
dejó de evolucionar? ¿En qué momento volvimos a la era de la ignorancia y del
terror?
Tras los efectos provocados por
el cambio climático, las pandemias y las guerras a escala mundial, cada día
parece más evidente que somos la especie mas dañina que el planeta puede
albergar bajo su cielo, y que el día que nos extingamos, no nos echará en
falta. Ese día, el planeta se curará las heridas, suspirará aliviado, y seguirá
girando sin nosotros.
Partículas en suspensión.
Cerró el paraguas un instante después de entrar en el hotel. En el exterior, la lluvia arreciaba y el viento no daba tregua.
Preguntó
por ella en recepción, y le indicaron que podría encontrarla en la planta 4ª,
habitación 408.
Se
habían conocido en un local de citas rápidas, de esas en las que debes vender la
mejor versión de ti mismo en cinco minutos para conseguir el interés de la
persona que se sienta frente a ti. Un astrónomo corriente como él no tenía nada
que ofrecerle a una chica de revista como ella, y por eso le extrañó que se
interesará por él, desechando al resto de candidatos, y que aceptará continuar
esa primera cita en un bar, con algo más de tiempo.
Cuando
entró en la habitación la vio en la terraza, contemplando el cielo. La lluvia
había cesado y las nubes parecían tener prisa por alejarse.
Cerró la puerta de la habitación y ella se
volvió, encontrándose en su mirada.
—Ven,
por favor.
El
se acercó a la terraza y se colocó a su lado.
—¿Alguna
vez te cansas de verlas?
—¿Las
estrellas? En absoluto. En noches claras como esta podría pasarme horas bajo el
telescopio.
—¿Te
parecen hermosas?
—Después
de ti, lo mas bello que he visto nunca.
—¿Qué
opinas de aquella? —le preguntó ella indicándole la estrella situada sobre la
constelación de Orión.
—Es
una supernova. Su nombre es C-213-J. Está en proceso de expansión.
—¿Sabes
porque se expanden?
—Si.
En cierto modo, es el proceso previo a su desaparición. Aumentan de volumen,
expandiéndose después en forma de polvo de estrellas y partículas en suspensión
antes de decrecer y apagarse para siempre.
—Parece
que conoces bien el proceso.
—Bueno;
como te dije cuando nos conocimos, soy astrónomo. Y además, en este caso
concreto, esa estrella la descubrí yo. Recuerdo que fue hace dos años, una
noche de julio, en el observatorio de Tenerife.
—Yo
también me acuerdo de aquella noche.
—¿Cómo
dices?
—Vosotros,
los astrónomos, os pasáis gran parte de vuestra vida contemplando las
estrellas; las veis nacer, le ponéis nombre, sois testigos de su evolución, de
los sistemas a los que dan vida, e incluso de sus periodos de expansión y
contracción previos a su muerte; aunque en esta última parte aun no conocéis
toda la verdad.
—No
te entiendo, la verdad.
—Es
muy sencillo. Como tú has dicho, la muerte de las estrellas comienza con un
periodo de expansión en el que se generan partículas en suspensión. Esas
partículas viajan por todo el universo, dando origen no solo a muchas estrellas
y planetas, sino a las distintas criaturas que viven en ellas.
—Entonces;
¿Tú no eres de este planeta, verdad?
—Creo
que eso ya lo intuías desde el día en que nos conocimos.
—En
cierto modo, creo que sí.
—Por
eso he venido a verte. Me conoces desde hace dos años, aunque para nosotras,
las estrellas, el tiempo se desarrolla en ciclos algo más complejos que los que
vosotros manejáis.
—Eres
C-213-J.
—Soy
parte de su reflejo aquí en la tierra. Parte de sus partículas con la forma
humana que vosotros conocéis.
—No
me negarás que es difícil de creer.
—Tu
sistema solar, con su estrella a la que llamáis el sol, y todos los planetas,
nacieron en los albores de mi expansión; hace millones de años. Pero ahora mi
camino ha de seguir, y en el voy recorriendo todos los sistemas que forman
parte de mi, y de entre todas las partículas que se han creado a partir de mi
expansión, las tuyas constituyen algo especial para mí.
—
¿Especial?...
—
Es fácil. Vosotros lo llamáis conexión. Ocurrió hace dos años, cuando
descubriste mi posición. A partir de ahí, comencé a formar parte de tu mundo; y
yo reparé en esa ilusión con la que me mirabas. ¿Sabes que los seres humanos
también podéis expandiros? Lo hacéis desde dentro; desde lo que llamáis “el
alma”; y podéis generar una gran cantidad de energía. Parte de la tuya viajó a
través del universo, y ahora está en mí. Por eso estoy aquí ahora, contigo.
—Pero…
¿Cómo es posible?
—Siempre
ha sido así; desde los albores del universo. Las estrellas nos expandimos
durante miles de años, una parte de nosotras comienza el viaje creando vida en
el camino, y después el resto de las partículas termina recogiendo el testigo
de toda su creación.
—Un
destino cruel.
—Como
cualquier otro. Toda vida tiene un principio y un final.
—
¿Y cómo puedo ayudarte en tu estancia aquí en la Tierra?
—Mi
estancia en la Tierra toca a su fin, pero he venido a ofrecerte algo que es
posible que pueda interesarte.
—Te
escucho.
—Te
ofrezco que hagamos juntos el camino que me queda por recorrer, hasta que mi
luz se extinga.
—
¿Cuándo será eso?
—Cuando
todas las partículas que comenzaron la expansión se reúnan en un solo ser.
Entonces me comprimiré y dejaré de emitir luz para siempre.
—
¿Y cómo será?; me refiero al viaje. ¿Cómo lo haremos?
—Estarás
bien. No te preocupes. Solo tienes que decidir si quieres hacerlo.
—Creo
que ya sabes la respuesta —dijo ofreciéndole su mano.
Ella
la recogió y le atrajo hacia ella. Los cuerpos se abrazaron, y sus partículas,
antes cohesionadas en cada uno de sus cuerpos, se separaron en una breve
suspensión, para luego salir volando hacia el cielo, fusionándose con un haz de
luz que cruzaba el cielo.
En su camino, vivieron en cientos de mundos, crearon otros muchos, y se amaron de todas las formas conocidas e inventadas, hasta que su luz dejó de brillar, en el último confín del universo.















