—Yo, que he vivido tantas vidas vacías, balanceándome sin descanso entre la lucidez y el error, que he convivido entre multitudes y bajo la soledad mas absoluta, puedo decirte, sin temor a equivocarme, que soy la persona mas indicada para hacerte feliz.
—Es más, puedo decirte que soy el
más preparado para acompañarte en los malos momentos, que llegarán, incluso en
los días claros y, sobre todo, el que sabrá siempre que es lo que necesita un ángel
como tú.
—Y entiendo que llevarte atada dentro
del maletero no es el mejor comienzo de nuestra vida juntos, pero creo que no
debemos quedarnos en los detalles.
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