374. Secretos.

Le había inutilizado los frenos con una incisión, apenas perceptible, en el circuito hidráulico, que provocaría la pérdida total del fluido. El vehículo, sin control, se precipitaría por el barranco al fondo del mar.

Según sus cálculos, tardarían uno o dos días en encontrar su cadáver, durante los cuales debería mostrarse adecuadamente afligida. Después, todo sería más fácil.

Sentada en el despacho, recordaba su relación como un mar de secretos en el que ambos tuvieron que navegar. El mayor de los suyos, el dinero ante todo. Al escuchar la puerta de casa abriéndose, tuvo claro el de su marido; ese impertinente don de la inmortalidad.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. 
Frase de inicio: "Le había inutilizado los frenos"
Relato nº 374 desde el origen del blog. 









373. Un beso inesperado en el primer día de trabajo.

No sabe si será capaz de matarla, y se oculta tras el quicio de la puerta maldiciendo al destino por tan aciago cometido. Y aunque al principio disimula, ella le observa desde el fondo de la habitación, escondida en su duermevela. Con cierta dificultad consigue incorporarse, y le deja un hueco en la cama, invitándole a sentarse. Al materializarse junto a ella, la hoz cae al suelo. Ella le retira la capucha y acaricia su cara huesuda, recreándose en el mentón, en busca de un pequeño saliente que al final encuentra. Entonces le entrega la última lágrima por un beso que ninguno pensaba que volvería a dar.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "No sabe si será capaz de matarla"
Relato nº 373 desde el origen del blog. 



372. Acuerdos para un desacuerdo.

Mientras esperaba sentada en la mesa del restaurante, reflexionaba sobre lo difícil que resulta salir de la llamada zona de confort, pero las satisfacciones que conlleva hacer ese esfuerzo.

Cualquier persona con un mínimo carácter introspectivo puede reconocer fácilmente tanto sus bondades como sus puntos débiles, pero la convivencia permite además analizar con detalle los de aquellas personas que nos rodean. Mi marido tiene en la búsqueda continua de sus caprichos la mayor de sus debilidades. Y su mayor capricho fueron siempre las mujeres.

He de reconocer que al principio, con la primera, no lo vi venir, pero poco después empecé a notarle ciertos hábitos extraños. Comportamientos que a una mujer mínimamente observadora no le suelen pasar desapercibidos.

La segunda víctima, despechada cuando sufrió el engaño en sus propias carnes, se confesó conmigo una mañana. En cierto modo no me sorprendió, y como su relato me pareció bastante familiar, decidimos hacer frente común.

Pronto fuimos cuatro las agraviadas por sus ínfulas de mujeriego, y entonces una de ellas ideó un plan en el que todas salimos beneficiadas.

Y aquí estamos, esperando a que llegue nuestra inesperada víctima, velando armas suficientes para repartirnos su fortuna, escondidas detrás de una elegante sonrisa.


Microrrelato enviado (fuera de concurso), al blog de "Esta Noche Te Cuento (ENTC).
Tema: Las mentiras.
Relato nº 372 desde el origen del blog.