326. Gracias por todo, mi amor.

Siempre fui su lectora cero, porque sus letras no viajaban a ningún lado sin que yo las hubiera leído primero.

Solía decir que toda buena historia se escondía en los detalles, en todo aquello que pasaba desapercibido para una vista poco adiestrada, y también en los silencios, por todo lo que guardaban. Y por ello se pasaba las horas anotando en su libreta ideas y fragmentos de vidas ajenas, a las que luego daba forma en su vieja máquina de escribir.

Su creatividad se mantuvo intacta durante muchos años, con una producción que público y crítica acogieron de buen grado, aunque a él nunca pareció importarle ese reconocimiento, porque solo escribía para mí.

Un día, en mi revisión diaria, encontré un par de párrafos inconexos, a los que no quise dar importancia, aunque poco después esa secuencia se repitió con mas asiduidad.

Lo que él achacaba al mal del escritor, o simplemente a la huida de las caprichosas musas, los médicos dieron un nombre menos poético.

Y como se empeñó en seguir con sus rutinas, ya infructuosas, me sentí aliviada al encontrar, el día de su muerte, una última frase anotada en su libreta, rompiendo su temida página en blanco.


Microrrelato enviado al concurso del blog "Esta Noche Te Cuento" (ENTC). 
Se puede leer el relato en la web del blog, en el siguiente enlace.
Relato nº 326 desde el origen del blog. 


325. Igual lo deja.

Pulsar el mismo el interruptor de la luz al entrar, sin refuerzos, no fue la decisión más acertada, pero nadie podría dudar esta vez de su falta de iniciativa.

Tampoco quedaría en duda su agilidad, puesto que antes de recibir el golpe en la cabeza, consiguió derribar a uno de los asaltantes, ni su agudeza visual, ya que pudo visualizar todos los números de la matrícula del vehículo antes de ser encerrado en el maletero.

Y solo al final, cuando lo lanzaron al rio con los pies atados a una roca, le dio por pensar que lo de ser policía, igual no era lo suyo.  

Imagen de Alexa en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena" (REC), de la SER. Frase de inicio: "Pulsar el mismo el interruptor de la luz"
Relato nº 325 desde el origen del blog. 



324. Ideales y principios.

Mientras le vendaba los ojos, el verdugo intentó convencerla de que se retractase e implorase clemencia, aludiendo a que aún tendría tiempo de restituir su honor y salvar la vida.

Ella se reafirmó en su postura, convencida de la veracidad de su teoría, y a sabiendas de que un mundo sin libertad de juicio nunca tendría sentido.

Bajo un griterío incesante, nadie pudo ver las lágrimas del verdugo, ocultas bajo la capucha, mientras buscaba entre los asistentes alguna indicación en contra que no encontró, ni el instante en el que llegó a dudar, antes de accionar la palanca que acabaría con la vida de su mujer.

Imagen de Ian Wakefield en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Mientras el vendaba los ojos, el verdugo"
Relato nº 324 desde el origen del blog.