Pulsar el mismo el interruptor de la luz al entrar, sin refuerzos, no fue la decisión más acertada, pero nadie podría dudar esta vez de su falta de iniciativa.
Tampoco quedaría en duda su
agilidad, puesto que antes de recibir el golpe en la cabeza, consiguió derribar
a uno de los asaltantes, ni su agudeza visual, ya que pudo visualizar todos los
números de la matrícula del vehículo antes de ser encerrado en el maletero.
Y solo al final, cuando lo
lanzaron al rio con los pies atados a una roca, le dio por pensar que lo de ser
policía, igual no era lo suyo.
Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena" (REC), de la SER. Frase de inicio: "Pulsar el mismo el interruptor de la luz"
Relato nº 325 desde el origen del blog.
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