Le pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena.
Él sonríe, tapa la cuenta con su tarjeta y se la entrega al camarero. ―Seguro que encuentras alguna forma de compensarme ―contesta, mirándome de nuevo el escote.
Antes del postre me disculpo para ir al baño. Frente al espejo, saco el teléfono y contesto rápidamente un mensaje. “Será esta noche”.
Al guardarlo reviso el bolso. Todo está en su sitio. La pistola, las esposas y la vieja lima de uñas, con su borde tan útil como afilado.
Tras retocarme los labios regreso a la mesa. Él me espera con una sonrisa.
Me encanta cuando piensan que tienen el control.
Él sonríe, tapa la cuenta con su tarjeta y se la entrega al camarero. ―Seguro que encuentras alguna forma de compensarme ―contesta, mirándome de nuevo el escote.
Antes del postre me disculpo para ir al baño. Frente al espejo, saco el teléfono y contesto rápidamente un mensaje. “Será esta noche”.
Al guardarlo reviso el bolso. Todo está en su sitio. La pistola, las esposas y la vieja lima de uñas, con su borde tan útil como afilado.
Tras retocarme los labios regreso a la mesa. Él me espera con una sonrisa.
Me encanta cuando piensan que tienen el control.
Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Le pregunto con amabilidad cuanto me costará la cena"
Relato nº 409 desde el origen del blog.

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