Durante un fugaz instante vuelvo a parecerme a mí mismo.
Despierto en una cama extraña, cegado por una luz blanca. Al incorporarme, la habitación desaparece y me veo pilotando por un desierto rojo. El polvo golpea mi visor, y tras el improvisado aterrizaje, huyo de algo que ruge tras de mí.
Tropiezo, y al levantarme, empuño una espada. Peleo entre gritos, sangre y caballos. Huyo de nuevo. La bestia está cada vez más cerca, y entonces escucho una voz lejana: «todo está en su mente».
Sigo corriendo, y un soplo cálido roza mi mejilla. Ahora escucho: «Quédate conmigo».
Entonces cierro los ojos y busco esa voz, a lomos del unicornio.
Despierto en una cama extraña, cegado por una luz blanca. Al incorporarme, la habitación desaparece y me veo pilotando por un desierto rojo. El polvo golpea mi visor, y tras el improvisado aterrizaje, huyo de algo que ruge tras de mí.
Tropiezo, y al levantarme, empuño una espada. Peleo entre gritos, sangre y caballos. Huyo de nuevo. La bestia está cada vez más cerca, y entonces escucho una voz lejana: «todo está en su mente».
Sigo corriendo, y un soplo cálido roza mi mejilla. Ahora escucho: «Quédate conmigo».
Entonces cierro los ojos y busco esa voz, a lomos del unicornio.

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