393. Binomio letal.

El poema que él nunca terminó se encaminaba hacia un final feliz. Algo sencillo, casi de manual, que encajaba con la trama descrita en estrofas anteriores.

Fue tras un punto y aparte cuando el teórico desenlace se vio adulterado por la irrupción de un verso libre, que provocó un giro inesperado, salpicando el texto con una rima malsonante que derivó en una elipsis y después en un cambio de género.

Ahora ella protagoniza historias de corte fantástico, con finales abiertos, y él la vigila oculto entre las sombras de su novela negra, con el arma cargada y las balas gravadas con la frase: “siempre te querré”


Foto generada con IA (Gemini)


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "El poema que él nunca terminó".
Relato nº 393 desde el origen del blog.


392. La noche de las brujas.


Las ramas de los árboles arañan el rostro de una extraña que corre sin aliento, huyendo de su destino, y profanando a cada paso la quietud de un bosque al que no le gustan las visitas, y que se prepara para recibir la noche.

No muy lejos de ella se oyen ladridos de perros, y los gritos de una muchedumbre que no da tregua, decidida a capturar a su presa.

Casi al límite de sus fuerzas, consigue ver una casa junto a un claro del bosque, y corre hacia ella en busca de un refugio donde esconderse.

Apenas había pasado un mes desde su llegada a la ciudad, y el hecho de no venir acompañada de un marido e hijos había levantado recelos entre los más puritanos. Aun así, hizo todo lo posible por integrarse entre sus vecinos, prestando ayuda a todo aquel que la necesitara, aunque su belleza resultó ser una desventaja, pues tras varias negativas a las proposiciones de matrimonio enviadas por el escribano de la ciudad, y aprovechando el malestar reinante al estar sufriendo una época de malas cosechas, este dejó correr el rumor de que la recién llegada podría ser una bruja.

Y como no hay peor enemigo que un rumor, pasados tres días de miradas largas y manos señaladoras, la joven fue acusada de brujería ante la Santa Inquisición.

Al llegar a la casa, abre la puerta con cuidado y mira a su alrededor, sin observar a nadie. Con un hilo de voz pide ayuda, pero solo el silencio responde, y decide buscar cobijo en el interior, atravesando el salón y entrando en una de las habitaciones.

Al cruzar la puerta escucha un susurro casi imperceptible, y la luz de la vela que iluminaba la estancia se desvanece. El aire se enfría, acelerando su respiración, y un hormigueo punzante se extiende rápidamente por su cuerpo, que se eleva del suelo, ajeno a su control, levitando durante unos instantes y quedando después inmovilizado contra uno de los muros.

Con las extremidades estiradas hasta el límite de sus tendones, la joven observa como una sombra surge del suelo, lenta, pero inevitable. Apenas puede distinguir su forma, pero al acercarse consigue ver sus ojos, como dos brasas rojas en la oscuridad.

La joven intenta gritar, pero ya no tiene voz. La sombra, ya junto a ella, toca su brazo, y tras absorber el miedo que emana de su piel, entra en su cuerpo. Entonces sus ojos, antes azules, se tornan blancos, y el peor dolor imaginable recorre cada rincón de su ser, que entre leves convulsiones comienza a hundirse en el muro, arrastrado por miles de almas hambrientas.

El tormento solo cede cuando se escuchan algunos ladridos, acompañados por los gritos de los inquisidores, que han encontrado la casa y exigen el ajusticiamiento de la bruja. Es entonces cuando el espectro que la atormenta entra en su mente, reviviendo en cada uno de sus recuerdos y alimentándose de todos sus temores.

Con el bosque envuelto en el manto de la noche, la joven sale a recibir a la comitiva, que empuña armas con la sed de una impostada justicia. Los perros, al ver sus ojos, del color de la luna roja que domina el cielo, huyen entre gemidos ininteligibles, cruzándose en su huida con cientos de criaturas, que aguardan junto al claro, ávidas de sangre, a la espera de una señal.

—Entra en la jaula, bruja, o te metemos a rastras —le ordena uno de los inquisidores.

—Aquí me tenéis. —responde ella, con mirada desafiante —venid pues.

Tras un leve susurro, una tormenta de cuervos se abalanza sobre los hombres, devorando sus ojos, desfigurando sus rostros y dejando los cuerpos a merced del hambre de las fieras. El escribano, acorralado entre las afiladas fauces de tres lobos, permanece de rodillas, como único superviviente, implorando clemencia ante la llegada de la joven.

—Vivirás solo para dar testimonio —le susurra al oído con su voz encantada— Recorrerás pueblos y ciudades, sin descanso. Les dirás dónde está la bruja. Los traerás hacia mí, y cuando vengan, yo les abriré las puertas del infierno.




Relato enviado al concurso de relatos "Jornadas Góticas" de Cáceres.
Relato nº 392 desde el origen del blog.






















cuando vengan, yo les abriré las puertas del infierno.

391- Objetos personales

Te reinsertan en unos grandes almacenes, arrastrado por una corriente de aire que recorre los pasillos sin descanso.

Al principio cuesta adaptarse, pero cuando logras domar el viento, surgen nuevos retos, como atravesar el vidrio de los escaparates sin dejar rastro, buscar refugio por las noches entre las sábanas de la colchonería, o esquivar el aroma pegajoso y dulzón que sale de la perfumería.

Y cuando todo parece bajo control, queda lo más difícil: encontrar ese objeto entre miles, uno compatible, donde depositar tu esencia, y esperar a que ella lo encuentre, lo toque con sus manos, y entonces vuelva a surgir la magia.




Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena" (REC), de la SER.
Frase de inicio: "Te reinsertan en unos grandes almacenes"
Relato nº 391 desde el origen del blog.

390. Rutas convergentes.

Mi padre solía decir que nadie confía en los extraños, hasta que el tiempo los vuelve necesarios.

Las guerras acaban, pero las heridas permanecen, y en los pueblos alejados del bullicio, donde solo vale el trabajo duro, el ánimo acaba cubriéndose de una costra difícil de romper.

La tierra, sin embargo, es sabia. Por ello, pese a las miradas esquivas, los portazos y las noches al raso, he permanecido aquí, escuchando el murmullo del viento, escudriñando los pliegues del terreno y dejándome llevar por las brumas que nacen al alba.

Las señales me guiaron hasta un pedazo de tierra a las afueras del poblado, junto a una de las líneas de ley olvidadas en los mapas.

Allí vivía otra alma solitaria, con la que compartí los conocimientos que mi padre me transmitió para rastrear los ríos ocultos que buscan la luz. Ella me escuchó con calma y me permitió buscar en el corazón de su tierra.

Al principio la vara de avellano temblaba sin rumbo, incierta, hasta que la mujer puso su mano sobre la mía.

Entonces comprendí que el camino del agua que ahora se me mostraba, y el de mi destino, en cierto modo, siempre fueron el mismo.


Microrrelato enviado al concurso del blog "Esta Noche Te cuento". Tema: Serendipia.
Podéis leer el relato en la web del blog en este enlace.
Relato nº 390 desde el origen del blog.

389. Bajo la luna roja.

Los ojos tristes de la pequeña prisionera buscan refugio en el pedazo de cielo que se muestra a través de la ventana, donde la luz habitual de las primeras estrellas se ve salpicada de reminiscencias rojas.

Su ensoñación se ve interrumpida por una corriente de aire que irrumpe en la celda, buscándola ansiosa entre los rincones, para abrazarla después con su manto húmedo y suave.

Ella se deja querer por el viento, y mientras va empequeñeciendo, su cara se perfila y su piel se va cubriendo de plumas negras. Al abrir los ojos, ahora rojos como la luna, vislumbra la libertad, y la venganza que vendrá después.


Imagen generada por IA.


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena" (REC), de la SER.
Frase de inicio: "Los ojos tristes de la pequeña prisionera"
Relato nº 389 desde el origen del blog.


388. Ciencias aplicadas al abusón.

Cuando encienda el volcán, porque querrá verlo funcionar antes de romperlo, Antoñito se llevará una desagradable sorpresa al inhalar el sulfuro de hidrógeno que saldrá del cráter. 
Pese a no tener consigo al resto de clan, convenientemente citados al despacho del director, intentará reaccionar de forma agresiva, como siempre, pero sus movimientos quedarán ralentizados por el contacto con la resina epoxídica mezclada con plumas que saldrá después. 
Será entonces cuando conseguiremos la evidencia gráfica de que el abusón de la clase es en realidad un gallina. El plan es infalible, con el único inconveniente de que al día siguiente habría que mudarse de ciudad.


Foto generada por IA (Gemini)

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. 
Frase de inicio "Cuando encienda el volcán"

Relato nº 388 desde el origen del blog. 





387. Sin retrasos.

Todo va a quedar entre guay y perfecto, les dice a sus compañeros mientras realiza los ajustes preliminares en los trajes.

Pese a su edad, siempre había sabido mantener el control y hacer valer su intelecto ante cualquier eventualidad, y aunque un cambio de ciudad y de colegio podría considerarse un desafío, siempre estaba dispuesto a encarar uno mayor, como la fusión fría de minerales básicos en un nuevo combustible, la generación artificial de aire respirable y el uso de ambos en un vehículo adaptado para viajar a Marte y regresar a la Tierra, justo a tiempo para llevar al cine a la presidenta del club de ciencias.

Imagen de Adis Resic en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Todo va a quedar entre guay y perfecto".

Relato nº 387 desde el origen del blog.


386. La nueva casa.

Todo va a quedar entre guay y perfecto, dice Amir mientras caminan a paso ligero por el sendero que lleva hacia el sur.

Su dolor en el pie se disuelve por un instante, y decide tomar la delantera, alentado por las imágenes de una nueva casa, que imagina junto a la playa, con tres habitaciones y un pequeño jardín donde correr con un perro grande y valiente, de esos que no temen nada.

Su padre, ya sin fuerzas para caminar llevando el cuerpo inmóvil de su hija, lo deja marchar, deseándole en silencio un futuro mejor. Entretanto, a su espalda, las bombas caen, cada vez más cerca.

Imagen de Dee en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena". Frase de inicio: "Todo va a quedar entre guay y perfecto"


Relato nº 386 desde el origen del blog.

385. Si, me gustan las mates. ¿que pasa?

No los puedo dejar tirados, se recuerda al avanzar entre la espesura, manteniendo el ojo en la mirilla y comprobando el seguro de su AK-47.
Al entrar en el claro su presencia es detectada, y con un movimiento rápido evita el primer proyectil de la lluvia incesante que caerá después.
Tras ponerse a salvo, lanza sus granadas sobre la avanzadilla enemiga, liberando el claro justo cuando suena la alarma del móvil.
A pesar de las protestas, apaga el ordenador, y tras ponerse su mejor camisa, se marcha corriendo al club de matemáticas, deseando que María despeje por fin, a su favor, el teorema de Bayes.

Imagen generada por IA (gemeni)


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: No los puedo dejar tirados.
Relato nº 385 desde el origen del blog.

384. Mueve montañas.

En aquella buhardilla nunca nos faltaron la cerveza ni Bukowski. Esas cuatro paredes fueron nuestro refugio ante un mundo que no entendiamos, y por eso nos las apañamos para salir solo lo indispensable. Trabajabamos allí, pedíamos comida a domicilio, y fijate, incluso hacíamos deporte en la terraza.

Poco después Eduardo enfermó, y Pedro volvió al pueblo para ayudar en la tienda de su padre. Yo decidí seguir allí, en la buhardilla, viviendo a media luz y sin ningún interés por los vaivenes del destino.

¿Y qué pasó después, papá?

Pues que un día, alguien con la misma sonrisa que tú, esa que mueve montañas, llamó por error a la puerta.

Imagen generada por IA (Google Gemini)


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena". Temporada 25-26. 
Frase de inicio: "En aquella buhardilla nunca nos faltaron la cerveza ni Bukowski."
Relato nº 384 desde el origen del blog.