El poema que él nunca terminó se encaminaba hacia un final feliz. Algo sencillo, casi de manual, que encajaba con la trama descrita en estrofas anteriores.
Fue tras un punto y aparte cuando el teórico desenlace se vio adulterado por la irrupción de un verso libre, que provocó un giro inesperado, salpicando el texto con una rima malsonante que derivó en una elipsis y después en un cambio de género.
Ahora ella protagoniza historias de corte fantástico, con finales abiertos, y él la vigila oculto entre las sombras de su novela negra, con el arma cargada y las balas gravadas con la frase: “siempre te querré”
Fue tras un punto y aparte cuando el teórico desenlace se vio adulterado por la irrupción de un verso libre, que provocó un giro inesperado, salpicando el texto con una rima malsonante que derivó en una elipsis y después en un cambio de género.
Ahora ella protagoniza historias de corte fantástico, con finales abiertos, y él la vigila oculto entre las sombras de su novela negra, con el arma cargada y las balas gravadas con la frase: “siempre te querré”

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