332. Gestión de personal.

Mide cinco centímetros, usa gafas y viste de azul. He pensado que lo mejor era hablar con usted, como responsable del proyecto, antes que nada.

La última vez que le vi estaba en el laboratorio, cuidando de mi hija pequeña, con órdenes estrictas de no tocar nada sin mi autorización. Pero ya sabe como son los hijos, y las ganas de agradar que tienen los nuevos.

En cuanto a la fórmula de rejuvenecimiento avanzado, me consta que aún le falta algún que otro retoque, pero creo que estamos cerca. Eso sí, habría que hablar con recursos humanos. Voy a necesitar otro becario.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Mide cinco centímetros, usa gafas y viste de azul"
Relato nº 332 desde el inicio del blog. 


331. Coacción.

En el colectivo se le respetaba por su profesionalidad, ganada a pulso durante una carrera en la que había destacado por afrontar cada caso como si fuera el más importante, imponiéndose la obligación, casi por decreto, de proteger a todos sus clientes con la mayor de las diligencias.

No obstante, en la vista final del juicio por asesinato en el que se juzgaba a su defendido, tanto el juez como el fiscal le notaron un tanto nervioso en su alegato, percibiendo algún que otro lapsus en su dialéctica, como si la memoria estuviera jugando al escondite con él.

El abogado se tomó un instante para aislarse de todo, buscando ese resquicio legal que le permitiera ganar el caso. Poco importaba esta vez su profesionalidad, pero si el efímero tiempo de vida que podría quedarle a su mujer, desaparecida hace un mes, y cuya vida dependía del signo de la sentencia.

Imagen de VBlock en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso de microrrelatos de abogados, Convocatorio de febrero de 2024. Palabras a incluir en el relato: Decreto, memoria, afrontar, efímero y proteger. 
Relato nº 331 desde el origen del blog. 

 


330. El método.

Tan a la moda como el mejor y con una meticulosa preparación se presentó en la reunión preliminar del proceso de selección. En estos casos siempre confiaba en su método, basado en una excelente capacidad de análisis, cuya eficacia ya padecía el resto de candidatos, a los que había enviado el correspondiente correo electrónico detallando aquellos pequeños vicios que serían, digámoslo así, difícilmente comprensibles en un puesto de tanta responsabilidad. La creatividad también era su fuerte, quedando demostrada en el vídeo que había enviado al responsable del proceso. Malas compañías para alguien de su rango. Y ante cualquier imprevisto, siempre llevaba su pistola.


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Tan a la moda".

Relato nº 330 desde el origen del blog. 

329. Cortesía profesional.

Aquel atractivo e irresistible vendedor me enseñó hasta el último detalle del deportivo, ofreciéndose a acompañarme durante la prueba.

En un principio dimos la vuelta a la manzana, pero al verme con ganas de más nos dirigimos a las afueras, subiendo las revoluciones a través de la carretera de la costa.

Discutimos sobre las prestaciones del motor cenando en el restaurante de un hotel que curiosamente tenía habitaciones libres, y al día siguiente comentamos los detalles de la compra en la playa.

Diez años después, ya casados y con dos hijos, aun me pregunta, después de hacer el amor, si estoy interesada en el coche.

Imagen de Mohamed Hassan en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Aquel atractivo e irresistible vendedor".
Relato nº 329 desde el origen del blog. 


328. Prueba de sangre.

Nada mas comenzar el juicio percibí que tendría difícil hacer valer mi postura, y que necesitaría poner en juego todas mis habilidades ante un letrado tan eficiente, que desmontaba cada uno de mis argumentos con referencias a jurisprudencia de que ni yo ni mis mas versados colegas conocían.

Todo apuntaba a que el recurso contra la recién creada ley de inteligencia artificial iba a desestimarse, habida cuenta de cómo se estaba desarrollando el juicio, y del escaso margen de negociación que podía quedarme ante el inmaculado planteamiento del abogado defensor.

Su excelso despliegue técnico y procesal me dejo impresionado durante su alegato final, y no pude hacer otra cosa que deleitarme ante el trabajo bien hecho. No obstante, durante mi observación, note algo extraño en la expresión de mi colega, y que me hizo cambiar radicalmente de estrategia. En sus veinte minutos de alegato, sus ojos no llegaron a parpadear.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso de microrrelatos sobre abogados, siendo preseleccionado por el jurado en la convocatoria de enero de 2024. Palabras a incluir: Comenzar, eficiente, ley, artificial y negociación. 
Relato nº 328 desde el origen del blog. 



327. Próximo lanzamiento del transbordador espacial a Marte.

Hasta que la quisieran como se quiere a una madre decidió poner distancia y forzar un futuro reencuentro bajo sus condiciones, sabiendo que en cuanto la echaran en falta, sus hijos activarían el plan de búsqueda.

En la planificación de su huida descartó inicialmente quedarse en cualquier sitio cercano ni previsible. Por nada del mundo quería ponérselo fácil.

Dentro de las posibles opciones aparecieron una aldea al norte de Mongolia, la más pequeña de las Islas Molucas, o incluso un remoto poblado en Nueva Guinea.

No acababa de decidirse, hasta que ojeó el titular de la prensa del día. Entonces una sonrisa malévola se dibujó en su cara.

Imagen de Simona en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso de "Relatos En Cadena" de la SER. Frase de inicio: "Hasta que la quisieran como se quiere a una madre"
Relato nº 327 desde el inicio del blog. 



326. Gracias por todo, mi amor.

Siempre fui su lectora cero, porque sus letras no viajaban a ningún lado sin que yo las hubiera leído primero.

Solía decir que toda buena historia se escondía en los detalles, en todo aquello que pasaba desapercibido para una vista poco adiestrada, y también en los silencios, por todo lo que guardaban. Y por ello se pasaba las horas anotando en su libreta ideas y fragmentos de vidas ajenas, a las que luego daba forma en su vieja máquina de escribir.

Su creatividad se mantuvo intacta durante muchos años, con una producción que público y crítica acogieron de buen grado, aunque a él nunca pareció importarle ese reconocimiento, porque solo escribía para mí.

Un día, en mi revisión diaria, encontré un par de párrafos inconexos, a los que no quise dar importancia, aunque poco después esa secuencia se repitió con mas asiduidad.

Lo que él achacaba al mal del escritor, o simplemente a la huida de las caprichosas musas, los médicos dieron un nombre menos poético.

Y como se empeñó en seguir con sus rutinas, ya infructuosas, me sentí aliviada al encontrar, el día de su muerte, una última frase anotada en su libreta, rompiendo su temida página en blanco.


Microrrelato enviado al concurso del blog "Esta Noche Te Cuento" (ENTC). 
Se puede leer el relato en la web del blog, en el siguiente enlace.
Relato nº 326 desde el origen del blog. 


325. Igual lo deja.

Pulsar el mismo el interruptor de la luz al entrar, sin refuerzos, no fue la decisión más acertada, pero nadie podría dudar esta vez de su falta de iniciativa.

Tampoco quedaría en duda su agilidad, puesto que antes de recibir el golpe en la cabeza, consiguió derribar a uno de los asaltantes, ni su agudeza visual, ya que pudo visualizar todos los números de la matrícula del vehículo antes de ser encerrado en el maletero.

Y solo al final, cuando lo lanzaron al rio con los pies atados a una roca, le dio por pensar que lo de ser policía, igual no era lo suyo.  

Imagen de Alexa en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena" (REC), de la SER. Frase de inicio: "Pulsar el mismo el interruptor de la luz"
Relato nº 325 desde el origen del blog. 



324. Ideales y principios.

Mientras le vendaba los ojos, el verdugo intentó convencerla de que se retractase e implorase clemencia, aludiendo a que aún tendría tiempo de restituir su honor y salvar la vida.

Ella se reafirmó en su postura, convencida de la veracidad de su teoría, y a sabiendas de que un mundo sin libertad de juicio nunca tendría sentido.

Bajo un griterío incesante, nadie pudo ver las lágrimas del verdugo, ocultas bajo la capucha, mientras buscaba entre los asistentes alguna indicación en contra que no encontró, ni el instante en el que llegó a dudar, antes de accionar la palanca que acabaría con la vida de su mujer.

Imagen de Ian Wakefield en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Mientras el vendaba los ojos, el verdugo"
Relato nº 324 desde el origen del blog.