Como cada tarde, salieron a la terraza para añadir una nueva puesta de sol a su colección.
Bajo
la tenue luz del crepúsculo cruzaron sus miradas y se agarraron de la mano, tratando
de disimular la emoción ante el fulgor silencioso de la noche.
Arropados
bajo miles de estrellas, ella se recostó ligeramente en su mecedora y cerró los
ojos, entregándole a cambio una sonrisa.
Minutos
después, la máquina a la que estaba conectada emitió un pitido continuo.
Entonces
él se levantó, la besó en la mejilla y desconectó la maquina mientras sacaba el
bote de pastillas de su bolsillo.
Microrrelato enviado al concurso
“Relatos con banda sonora”, de la SER.
Titulo de la canción: Skeeter Davis: The End of the World:
Relato nº 345 desde el origen del
blog.









