A través de la ventanilla de la nave, a medida que descendemos, trato de buscar algún parecido entre el planeta que nos acoge y aquel que consideraba nuestro hogar.
Todos los que hemos embarcado, y que ahora compartimos incógnitas con la mirada, hemos sufrido el silencio de la miseria y el hambre en cada paso recorrido, en cada frontera traspasada, en cada gota de sangre derramada en busca de un futuro mejor, el que ahora parece aguardarnos al final del viaje.
Y aun así, cuando mi hijo me pregunta cuando vendrán los otros, solo puedo ofrecerle el silencio como respuesta.
Microrrelato enviado al concurso "relatos con banda sonora".
Canción: Arde Bogotá: Exoplaneta
Relato nº 343 desde el origen del blog.
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