375. En cualquier otra vida.


Al volver en sí, Jack se notó desorientado, y con una sensación de frío de la que no conseguía desembarazarse.

—¿Se puede saber que te pasa? —le preguntó su amigo— llevas todo el día como ausente, y necesito que te centres. Estamos a punto de embarcar.

—Lo siento, Danny. Hoy no me encuentro muy bien, la verdad.

—Vamos, Jack, no podemos permitirnos el lujo de despistarnos. Recuerda que somos los primeros cocineros en viajar al planeta KOI-775.03. El siguiente viaje interplanetario no se realizará hasta dentro de tres años. Eso nos da ventaja con respecto al resto de cocineros que vayan llegando después. Seremos los encargados de dar de comer a los colonos que completaran la terraformación del planeta, y en un año podremos abrir nuestro propio restaurante. Y eso solo es el principio.

Desde que se conocieron las prometedoras condiciones de vida de un planeta situado a tres años luz de la Tierra, todas las organizaciones espaciales se habían empeñado en ser las primeras en enviar una expedición que confirmase que KOI-775.03 presentaba condiciones compatibles con la vida terráquea, y en cuanto se confirmaron las hipótesis, y dada la fecha de caducidad que los científicos habían dado al planeta Tierra, comenzó la carrera para enviar expediciones tripuladas al nuevo destino.

Jack y Danny estaban a punto de embarcar, junto con 498 personas más de otros países, en la primera expedición espacial que sentaría las bases para la posterior llegada de toda la humanidad.

Conseguir estar entre los elegidos no había sido tarea fácil para ellos. Aparte del talento y esfuerzo que se les presuponía, los dos asientos que ocupaban en la nave espacial habían supuesto grandes esfuerzos económicos para sus familias. Además de las entrevistas, pruebas y otros trámites asociados al proceso de selección, el proceso había supuesto alguna que otra disputa con el resto de los candidatos, y aunque las familias de los chicos no habían mencionado nada al respecto, en el proceso final fue necesario algún que otro soborno para conseguir que ambos tuvieran plaza en la nave.

Junto a ellos, la tripulación de la nave se había completado con lo mejor de lo mejor en cada campo. Ingenieros, médicos, maestros, albañiles, periodistas, filósofos e incluso alguna actriz.

Tras unos momentos de nerviosismo, la nave atravesó la atmósfera terrestre y puso rumbo al planeta elegido, a la velocidad de la luz. Por delante quedaban dos meses de trayecto, tiempo que se había organizado entre cursos y prácticas de formación sobre las labores que deberían desarrollarse en el planeta de destino.

Durante el tercer día de viaje, en uno de los cursos, Jack conoció a una enfermera llamada Rose. Enseguida notaron cierta sintonía, que fue confirmada poco después de tomar un primer café juntos.

La vida parecía sonreír a los chicos, ya que Danny también había hecho amistad con una ingeniera llamada Elisa. Al final del cuarto día de viaje, cuando las dos parejas compartían animadamente una copa en uno de los miradores de la nave, percibieron un gran estruendo, seguido de fuertes sacudidas que acabaron con los chicos en el suelo.

La nave quedó completamente a oscuras, y el caos no tardó en reinar, ya que los miembros de la tripulación apenas conseguían tranquilizar a los pasajeros.

Cuando se conectó el generador de emergencia, la nueva realidad cayó como una losa sobre la armonía que había imperado hasta el incidente. Según los datos recabados, el impacto con un campo de asteroides había inutilizado los motores, y sin propulsión, la nave estaba condenada a ser engullida por un agujero negro cercano.

Entonces los acontecimientos se precipitaron rápidamente. Aunque las cápsulas de emergencia no tenían autonomía para volver a la Tierra, se produjeron peleas para acceder a ellas y escapar a la espera de alguna nave de rescate, y pese a los esfuerzos, solo las chicas consiguieron plaza. Además, Danny sufrió una herida mortal en la pugna formada junto a la entrada a una de las cápsulas.

Resignado a su suerte, Jack deambuló durante horas bajo un nuevo estado de enajenación, hasta que fue despertado por el capitán del barco, sereno ante un destino que ya conocía, y que le reveló la terrible maldición que tanto el como otros sufrían, pues según la caprichosa profecía, todos los fallecidos el 15 de abril de 1912 en un navío llamado RMS Titanic, volverían a naufragar cada 100 años, en cualquier lugar, en cualquier realidad, y en cualquier otra vida.


Relato enviado al reto mensual de la web "Literautas". 
Condiciones del reto: Usar las palabras actriz, soborno y profecía en un relato. Como reto adicional, la trama debe suceder en un barco. 
Relato nº 375 desde el origen del blog. 




374. Secretos.

Le había inutilizado los frenos con una incisión, apenas perceptible, en el circuito hidráulico, que provocaría la pérdida total del fluido. El vehículo, sin control, se precipitaría por el barranco al fondo del mar.

Según sus cálculos, tardarían uno o dos días en encontrar su cadáver, durante los cuales debería mostrarse adecuadamente afligida. Después, todo sería más fácil.

Sentada en el despacho, recordaba su relación como un mar de secretos en el que ambos tuvieron que navegar. El mayor de los suyos, el dinero ante todo. Al escuchar la puerta de casa abriéndose, tuvo claro el de su marido; ese impertinente don de la inmortalidad.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. 
Frase de inicio: "Le había inutilizado los frenos"
Relato nº 374 desde el origen del blog. 









373. Un beso inesperado en el primer día de trabajo.

No sabe si será capaz de matarla, y se oculta tras el quicio de la puerta maldiciendo al destino por tan aciago cometido. Y aunque al principio disimula, ella le observa desde el fondo de la habitación, escondida en su duermevela. Con cierta dificultad consigue incorporarse, y le deja un hueco en la cama, invitándole a sentarse. Al materializarse junto a ella, la hoz cae al suelo. Ella le retira la capucha y acaricia su cara huesuda, recreándose en el mentón, en busca de un pequeño saliente que al final encuentra. Entonces le entrega la última lágrima por un beso que ninguno pensaba que volvería a dar.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "No sabe si será capaz de matarla"
Relato nº 373 desde el origen del blog. 



372. Acuerdos para un desacuerdo.

Mientras esperaba sentada en la mesa del restaurante, reflexionaba sobre lo difícil que resulta salir de la llamada zona de confort, pero las satisfacciones que conlleva hacer ese esfuerzo.

Cualquier persona con un mínimo carácter introspectivo puede reconocer fácilmente tanto sus bondades como sus puntos débiles, pero la convivencia permite además analizar con detalle los de aquellas personas que nos rodean. Mi marido tiene en la búsqueda continua de sus caprichos la mayor de sus debilidades. Y su mayor capricho fueron siempre las mujeres.

He de reconocer que al principio, con la primera, no lo vi venir, pero poco después empecé a notarle ciertos hábitos extraños. Comportamientos que a una mujer mínimamente observadora no le suelen pasar desapercibidos.

La segunda víctima, despechada cuando sufrió el engaño en sus propias carnes, se confesó conmigo una mañana. En cierto modo no me sorprendió, y como su relato me pareció bastante familiar, decidimos hacer frente común.

Pronto fuimos cuatro las agraviadas por sus ínfulas de mujeriego, y entonces una de ellas ideó un plan en el que todas salimos beneficiadas.

Y aquí estamos, esperando a que llegue nuestra inesperada víctima, velando armas suficientes para repartirnos su fortuna, escondidas detrás de una elegante sonrisa.


Microrrelato enviado (fuera de concurso), al blog de "Esta Noche Te Cuento (ENTC).
Tema: Las mentiras.
Relato nº 372 desde el origen del blog.

371. Una noche cualquiera tras el apocalipsis.

El finge que no le importa, mientras se guarda el anillo y corta la carne en filetes finos que luego almacena en la nevera, a razón de cuatro unidades por bolsa, que tendrán que servir hasta el próximo sorteo.

El trozo de carne restante, bien picado y salpimentado, lo fríe ligeramente con dos cucharadas de aceite, para después mezclarlo con un poco de mantequilla, harina y la leche que le queda, hasta hacer una masa uniforme y fácil de trabajar.

Durante la cena, mientras hace guardia, los niños devoran las croquetas en silencio. Afortunadamente, ninguno pregunta por su madre.



Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "El finge que no le importa". 
Relato nº 371 desde el origen del blog. 






370. La tejedora de sueños.

Ella finge dormir, intentando no ser molestada, porque la vida real siempre decepciona. Pero en cuanto puede, sueña con mundos rebosantes de sonrisas, donde no existen los despidos o desahucios, inmersa en vidas felices en las que nunca hay vuelta atrás.

A veces esos sueños se enlazan unos con otros, y otras son bruscamente interrumpidos, como esa noche, cuando la despierta una luz brillante filtrada entre los cartones, y al incorporarse ve una sombra que le tiende la mano.

Y ante la duda de lo que el destino le pueda deparar, acepta el reto, porque ella, pese a todo, siempre elige soñar.

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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Ella finge dormir". 
Relato nº 370 desde el origen del blog. 




369. Siempre adelante.

Ella finge dormir abrazada a la almohada y envuelta en la manta, hasta que en la vigilia consigue hilvanar algunos sueños remotos de cuando todo era cuestión de dos, en los días en los que las sonrisas brotaban sin más, cuando el destino se marcaba como un camino sencillo de recorrer.

Cuando consigue soñar, y pese a la soledad que devuelve el espejo cada mañana, todo se hace más sencillo, y entonces se olvida del bote de pastillas y se centra únicamente en cumplir su promesa, escribiendo repetidamente en su nuevo cuaderno de vida la frase “lo mejor está siempre por llegar”


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio "Ella finge dormir".
Relato nº 369 desde el origen del blog. 

368. El detonante.

Vuela, príncipe, vuela, grita el abusón justo antes de dar el paso que le hará caer de la azotea.
Entretanto, en la clase, los compañeros que solían zarandearlo mientras el abusón rebuscaba el dinero en su mochila se golpean a sí mismos con sus puños, y Elena, la chica que le rechazó sin miramientos cuando se atrevió a pedirle una cita, escribe repetidamente en la pizarra: “me gusta el empollón”
A la vista de los resultados, en su experimento decide resaltar, como aspectos relevantes, tanto la utilidad de la hipnosis como el inexplicable poder motivador de la frase “¿a qué no te atreves?”.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Vuela, principe, vuela".
Relato nº 368 desde el origen del blog.

367. La última cena.

Manuel decidió saltarse la merienda y seguir disfrutando de las vistas desde el acantilado, dejando caer sus preocupaciones mientras el atardecer iba difuminando el contorno de la isla y su interior, donde ya no alcanzaba a ver los restos del avión. Pese a que no tenía planes más allá de esa noche, nada enturbiaba su ánimo. Las discusiones por la imposibilidad de pedir ayuda o la escasez de alimentos habían quedado atrás, y aunque acabar con diez años de matrimonio fue un trago que estaba siendo difícil de digerir, se le hacía la boca agua al pensar en la próxima cena con su suegra.



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Microrrelato enviado al concurso “Relatos En Cadena”, de la SER. Frase de inicio: “Manuel decidió saltarse la merienda”

Relato nº 367 desde el origen del blog.


366. La sonrisa.

Me esparce crema solar por el cogote, me besa con pasión y termina de enterrarme en la arena, dejándome la cabeza libre. Mientras me dejo hacer disfruto de la sonrisa que pone cuando me arrastra a estas travesuras. Hacía tiempo que no la veía.

Pasamos horas en la playa, hablando, riéndonos de todo y confesando cualquier secreto del que quisiéramos despojarnos para ser libres.

Después la pierdo de vista, y cuando el agua de la marea acaricia mi cara, me sorprende con un bolígrafo, el acuerdo de divorcio, y ese brillo que tienen sus ojos cuando sabe que va a conseguir lo que quiere.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos Eb Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Me esparce crema solar por el cogote".
Relato nº 366 desde el origen del blog.