347. Ciclo mortal.

Desde que comencé a caminar por el sendero de la vida se que nada ocurre por casualidad, siempre hay una razón para todo, una llave oculta al final del hilo con la que abrir el rompecabezas de lo inexplicable, y en cierto modo, un patrón que se repite en el hálito de nuestra existencia, marcando nuestros actos, y en cierto modo, nuestro devenir.

Quizá por ello no me sorprendió estar en aquel idílico paraje, el mismo día y a la misma hora, tres años después, paseando de la mano de una mujer de belleza similar a la anterior.

Su perfume se mezclaba con el aroma del rocío, y una tibia brisa mecia su pelo mientras caminábamos por el bosque hacia el acantilado. Al igual que en los casos anteriores, como testigos contaba con unas vistas idílicas del mar desde lo alto de las rocas, el amor de una mujer y la promesa de un futuro en la mejor compañía.

Todo parecía conducir al mismo desenlace, ese en el que beso a la chica, la empujo con fuerza hacia el abismo y aguardo entre lágrimas el golpe contra las rocas, para después regresar en silencio, pensando irremediablemente en la siguiente víctima.

Microrrelato enviado al concurso del blog “esta noche te cuento”.

Para ver el relato en la web del blog, pulsar este enlace. 

Relato nº 348 desde el origen del blog. 


 

346. Los enviados.

Nuestros nombres eran los meses del año, ya que nadie conseguía distinguirnos cuando nos veía o intuía nuestra presencia.


Es cierto que llegamos de forma inesperada, y que en ningún momento nos sentimos bien recibidos, pero con el paso del tiempo la mayoría empezamos a formar parte de sus vidas, y al final, aunque solo fuera por un instante, conseguimos que alzaran la mirada, reconociendo el sentido de nuestra existencia.

Solo uno de nosotros continuó recogiendo miradas huidizas y gestos resignados, como la de aquella anciana que le susurraba, aceptando a regañadientes su mano, que nadie quería morir bajo el manto helado de diciembre.


                           
                                                                       Imagen de Fran Soto en Pixabay


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Nuestros nombres eran los meses del año".

Relato nº 346 desde el inicio del blog.



345. La promesa rota al final de la noche.

Como cada tarde, salieron a la terraza para añadir una nueva puesta de sol a su colección.

Bajo la tenue luz del crepúsculo cruzaron sus miradas y se agarraron de la mano, tratando de disimular la emoción ante el fulgor silencioso de la noche.

Arropados bajo miles de estrellas, ella se recostó ligeramente en su mecedora y cerró los ojos, entregándole a cambio una sonrisa.

Minutos después, la máquina a la que estaba conectada emitió un pitido continuo.

Entonces él se levantó, la besó en la mejilla y desconectó la maquina mientras sacaba el bote de pastillas de su bolsillo.


Imagen de Pexels en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso “Relatos con banda sonora”, de la SER.

Titulo de la canción: Skeeter Davis: The End of the World:

Relato nº 345 desde el origen del blog. 



344. 27 de diciembre.

Al terminar la entrevista, escuchó un aséptico: ya le llamaremos.

No lo harán – respondió el candidato- y no será porque me falte preparación. Simplemente, les incomoda mi apariencia. Y no le culpo. A mí también me cuesta mirarme al espejo después de que un rayo me desfigurarse la cara. Sin embargo, algunos días después descubrí que tras ese suceso había adquirido otras aptitudes.

Verá, ahora mismo, si quisiera, podría darle el número premiado del próximo sorteo de la lotería, pero de poco iba a servirle, porque también conozco la fecha de su muerte. Le daré una pista, será este año.



Imagen de Pexels en Pixabay

Micro relato enviado al concurso “Relatos con banda sonora”.

Tema sobre el que escribir: Imagine Dragons – Thunder.

Relato nº 344 desde el origen del blog. 




343. Excedentes.

A través de la ventanilla de la nave, a medida que descendemos, trato de buscar algún parecido entre el planeta que nos acoge y aquel que consideraba nuestro hogar. 

Todos los que hemos embarcado, y que ahora compartimos incógnitas con la mirada, hemos sufrido el silencio de la miseria y el hambre en cada paso recorrido, en cada frontera traspasada, en cada gota de sangre derramada en busca de un futuro mejor, el que ahora parece aguardarnos al final del viaje. 

Y aun así, cuando mi hijo me pregunta cuando vendrán los otros, solo puedo ofrecerle el silencio como respuesta.


Imagen de kalhh en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "relatos con banda sonora".
Canción: Arde Bogotá: Exoplaneta
Relato nº 343 desde el origen del blog. 




342. Rendir cuentas.

La primera parte del trato estaba cumplida con creces. Mis canciones encabezaban todas las listas de éxitos, fruto de un talento reconocido en todo el mundo. 

Por eso, antes de ir al evento donde sería nombrada artista del año, decidí hacer caso a mi agente. 

Tras vestirme para la ocasión, me dejaría caer delante de aquellos que nunca creyeron en mí, para darme el gustazo. Y ya puestos, buscaría a Jorge, el chico que me ayudó al principio, cuando nada parecía funcionar. Puede que fuera gay, pero siempre me gustó, y ahora mismo ya no hay quien me pare.   


Imagen de Dieter Robbins en Pixabay


Microrrelato enviado al concurso "Relatos con banda sonora". 

Canción: Sam Smith: I’m not here to make friends

Relato nº 342 desde el origen del blog. 



341. El despertar de la bestia.

Y mucha, muchísima mala hostia es lo que le entra cuando alguien le molesta o le lleva la contraria. Yo la quiero, pero no creo que sea bueno estar siempre peleada con el mundo. Por eso decidimos hacer cambios. Sus jefes aprobaron sin dudar su solicitud de teletrabajo, dejamos de ir a las reuniones de vecinos y ahora hacemos la compra por internet. La idea de hacer terapia también le gustó, pero siempre hay factores que juegan en su contra, como cuando veníamos y el conductor del coche de delante ha hecho un giro sin poner el intermitente. Aún está discutiendo con el pobre insensato.

Imagen de Ivana Tomášková en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso “Relatos en Cadena”, de la SER. Frase de inicio: ”Y mucha, muchísima mala hostia”

Relato nº 341 desde el inicio del blog. 



340. El fin de la especie dominante.

Para qué demonios sirve saber que se llaman coleópteros—le susurra mientras huyen corriendo hacia la boca del metro, esquivando grandes esferas de roca y excrementos—lo único que hay que entender es que tras el desastre nuclear todos estos bichos son doscientas veces más grandes, y que ahora somos nosotros los que nos ocultamos bajo tierra.  

Imagen de Jürgen en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso “Relatos en Cadena”, de la SER. Frase de inicio: “Para que demonios sirve saber que se llaman coleopteros”

Relato nº 340 desde el origen del blog..

 



339. A cuatro manos.

Mañana podrá comprarle sus malditos cuadernos de doble pauta y los recambios de tinta para sus plumas, después recorrerá el mercado en busca de alubias palmeñas y verduras frescas, y cuando acabe de cocinar aun tendrá tiempo para reescribir las últimas páginas.

A media tarde, instalada en su mejor sonrisa, le acompañará en su paseo por los alrededores, y en la complicidad de la noche se dejará querer, calibrando su ritmo y respiración, decrecientes por las puntuales gotas de arsénico. Al final de la noche añadirá su nombre en el manuscrito, y tras el último párrafo, subrayará la palabra fin, y pasará página.


Imagen de Nanne Tiggelman en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Mañana podrá comprarle sus malditos cuadernos"
Relato nº 339 desde el inicio del blog. 


338. El último recuerdo.

De allí nadie volvía, le decía todo aquel al que preguntaba por el camino a seguir. Aun así, siguió avanzando por el estrecho sendero de suelo gelatinoso que zigzagueaba entre promontorios grisáceos, en medio de una niebla espesa y tenaz que iba difuminando la percepción de su mundo. Las fuerzas le fallaban, pero no se dio por vencido y tiró de instinto, como otras veces, guiándose a través de susurros anónimos, de arrullos silenciosos que rozaban sus mejillas, y de imágenes fugaces, al principio desconocidas, y que después formaron instantes reconocibles que pudo seguir, hasta el último suspiro, que se deslizó entre sus brazos.

 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso “Relatos En Cadena”, de la SER. Frase de inicio: “De allí nadie volvía”

Relato nº 338 desde el origen del blog.