Rescate navideño.

Al despertar se nota desorientado, y tiene que incorporarse para hacerse una idea clara de la situación que se muestra ante él.

Los trozos del trineo se extienden por la arena, mezclados con pedazos de cartón, papel y juguetes rotos. Dos renos parecen haber muerto, cuatro están malheridos y hay otros dos desaparecidos.


Recoge su reloj del suelo y lo mira. Faltan dos días para navidad. No sabe muy bien donde está, pero a lo lejos, le parece ver a tres personas en camello. Respira aliviado confiando en que quizás, ellos puedan ayudarle. 


Micro relato publicado en la web de literautas en la propuesta planteada para el mes de diciembre. Si queréis leer este relato en dicha web, podéis hacerlo en este enlace.

Inversión a largo plazo.

Su padre también le dejaba conducir la furgoneta con la que transportaban la mercancía. El material era fácil de obtener; bastaba con estar en el momento justo y en el lugar apropiado. La cola del cine, cualquier atasco o esos ingenuos enfados que tratan de ser imperecederos sin llegar a serlo eran grandes bancos en los que pescar.


Al principio solían cambiarlo por oro; pero luego se dieron cuenta de que su valor era incalculable, y que merecía la pena repartirlo, sin más, a quien realmente la necesitara. Y así lo hacían, aunque su padre, sin que él se diera cuenta, solía guardar un poco en su bolsillo.


Micro relato presentado al concurso "relatos en cadena", de la cadena SER. Frase de comienzo del relato: "su padre también le dejaba conducir la furgoneta"

Micro relato para REC. Sueños naufragados.

No pudo seguir adelante sin ella, y no dudó en lanzarse al mar en su busca.

Al contacto con agua todo su cuerpo se estremeció, pero siguió braceando hasta encontrarla.

Ella descendía en calma, con los ojos abiertos y los brazos extendidos. El la abrazó con fuerza y se dejó llevar, ignorando la pertinaz querencia de su cuerpo por el oxigeno.

Mas arriba, la pequeña barca se hundía, y los sueños de sus ocupantes comenzaban a filtrarse entre las innumerables vías de agua de un mundo que está lejos, muy lejos, de ser perfecto.



Micro relato para REC. Actualización del sistema

¿Qué será lo que le ponía su madre a la bebida?

La verdad es que no conseguía acordarse de esa esencia en pequeñas gotas que de manera tan sutil quebraba la voluntad de los pobres soñadores de barra a los que luego desplumaba en esas horas en las que nadie conoce a nadie.


La belleza de su madre permanecía intacta en ella, pero los métodos habían cambiado ligeramente; el perfume de Channel era ahora de Dior; la lencería fina había dejado paso al cuero, y en el bolso de Guess los dardos tranquilizantes se habían sustituido por unas esposas y una mordaza. Todo a gusto del pobre contribuyente. 


Dos micro relatos para REC

Aprendiz de bruja. 

Vuelve a pedirme que le empuje; una y otra vez. Yo estoy muy cansado, pero intento que no se me note.

De camino a su casa pasamos por la heladería y por la tienda de cómics; pero cuando le digo que ya no me queda dinero de mi paga se enfada y se marcha corriendo.


Las punzadas en mi estomago un hora más tarde confirman su enfado; y la teoría de toda la clase. 


Futuro imperfecto. 

Vuelve a pedirme que le empuje; y yo lo hago tras cobrarme un nuevo beso. Estamos una hora más en el parque y luego pasamos por la heladería.

Después nos vestimos de valientes y volvemos al hospital. Me dice que está un poco cansado, pero que se lo ha pasado bien.

 Yo le beso en la mejilla y le digo que mañana repetiremos. Sigo con el disfraz de valiente, pero cada vez es más difícil.


Micro relato para REC. Franqueo soñado.

Que todo vuelva a ser como antes, escribe en una postal que remite cada día, desde hace meses, a una dirección distinta, y que una vez recibida de vuelta archiva en el lugar preciso.

Normalmente sabe a la hora a la que llegará el cartero que atiende su calle en cada momento, y cuantas pulsaciones realizará en el timbre de su puerta.


Pero en días como hoy, cuando ninguno de los patrones consabidos se repite; su corazón se permite el lujo de volver a latir con fuerza.  


Micro relato para REC. Todo es posible.

La ciudad del amor tuvo la culpa. Su magia dejó el listón muy alto; y al regresar saltaron las costuras de algo que pareció ser y no fue de ninguna de las maneras.

El tiempo aplacó todo lo que vino después, y aunque la herida pareció cerrarse, nunca llegó a cicatrizar.


Por eso, cada año, ese mismo día, se pasea por los campos elíseos y se sienta junto a la Torre Eiffel a contar sus roblones; esperando, ¿por qué no? a que la magia vuelva a subir el listón. 


Micro relato para REC. Eternos traviesos.

Desde el día que murió no paró hasta encontrarme; y aunque me la tenía jurada por haberme ido sin él, al poco tiempo me perdonó y todo volvió a ser igual que siempre.

En el cielo nos echaron al día siguiente de estar juntos; y aquí en el infierno nos han dado el último aviso. Mira que son flojeras…


De todas formas, mi hermano dice que si nos echan siempre podemos volvernos con mamá y Don Pantuflo, que seguro nos  echan de menos… 


Micro relato para REC. Zénit onírico.

Otra vez en verde; y van diez; todos los semáforos en la última calle. En la radio suena su canción favorita, y se deja llevar tarareándola. En su trabajo le acaban de ofrecer un ascenso, y la camarera rubia del bar de la esquina le ha escrito su número de teléfono en el tique de la comida.


Y pese a esa sensación extraña por la que le parece estar escuchando como si alguien le gritase dentro de su cabeza, y esa babilla incipiente en la comisura del labio, diría que es el mejor día de su vida.


Recaida a los infiernos. Micro relato para REC.

La casa ha empezado a llenarse de hormigas; que van y vienen, cargando con pequeños pedazos de su existencia; y desapareciendo después por aquella aguja ennegrecida con la que tantas veces intentó recomponerse.

Mas abajo acuden los gusanos; lentos pero certeros; voraces devoradores de soledad.


Y casi al final de su descenso le inunda la tristeza; no por su destino, que merece; sino por aquella promesa rota, por la que tendrá que rendir cuentas; y por no saber, una vez más, que decir…