¿Qué será lo que le ponía su
madre a la bebida?
La verdad es que no conseguía
acordarse de esa esencia en pequeñas gotas que de manera tan sutil quebraba la
voluntad de los pobres soñadores de barra a los que luego desplumaba en esas
horas en las que nadie conoce a nadie.
La belleza de su madre permanecía
intacta en ella, pero los métodos habían cambiado ligeramente; el perfume de
Channel era ahora de Dior; la lencería fina había dejado paso al cuero, y en el
bolso de Guess los dardos tranquilizantes se habían sustituido por unas esposas
y una mordaza. Todo a gusto del pobre contribuyente.
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