Para estos casos siempre lleva alguna aspirina en el bolso. Mientras espera la llegada del productor se acuerda de sus inicios. Al acabar sus estudios de arte dramático todo eran alabanzas de sus profesores, que vislumbraban en ella un futuro prometedor. Es cierto que los primeros años fueron buenos, pero hace tiempo que dejaron de llamarla, y a estas alturas, aunque no sea el lugar ni el tipo de interpretación que hubiera deseado, no le importa que su físico se encargue de pagar las facturas.
357. Prioridades.
Para estos casos siempre lleva alguna aspirina en el bolso. Mientras espera la llegada del productor se acuerda de sus inicios. Al acabar sus estudios de arte dramático todo eran alabanzas de sus profesores, que vislumbraban en ella un futuro prometedor. Es cierto que los primeros años fueron buenos, pero hace tiempo que dejaron de llamarla, y a estas alturas, aunque no sea el lugar ni el tipo de interpretación que hubiera deseado, no le importa que su físico se encargue de pagar las facturas.
356. El traficante de momentos felices.
No es la primera vez que viene, y en cuanto le ven acercarse, cierran sus ojos, notando al instante como desaparece el dinero de sus manos, para después obrarse el milagro. Los olvidados vuelven a ser, los que faltaban vuelven a estar, y los que fueron queridos vuelven al calor del abrazo durante un día en el que cualquier recuerdo puede cobrar vida.
355. Noches de oración.
354. La purga.
353. Secretos de confesión.
Las obras del convento, la capilla y el orfanato concluyeron en la última semana del tiempo ordinario, y aprovechando la celebración del primer domingo de adviento se rezaron varias plegarias en memoria del abad, desaparecido en extrañas circunstancias.
En medio del pesar general, el padre Manuel fue uno de los que más tiempo destinaba a la oración. Tan solo en la cena, en compañía de los huérfanos, se permitía un leve respiro.
Para el mayor de sus pecados, sepultado bajo los cimientos de la capilla, no había perdón posible, aunque volver a ver la sonrisa de los niños bien valía la condena.
352. La calma y la noche.
Nos conocimos en la universidad, donde sobresalía tanto en lo bueno como en lo malo.
Una mañana, en clase de mecánica, la profesora, sufriendo su actitud crítica ante la explicación del teorema de Mohr, le dijo que si prefería dar la clase. Ella no dudó en aceptar el reto, y su desempeño dejó claro que jugaba en otro nivel.
Sin saber muy bien como, nos hicimos amigos, aunque años después me confesó que se fijó en mí porque no necesitaba un novio, sino alguien que le aportase la calma necesaria en determinados momentos.
Se graduó con el mejor expediente del país, y luego completó un máster mientras me ayudaba a terminar la carrera. Su trabajo nos llevó por todos los rincones del mundo. Las empresas se la disputaban, pero a ella solo le importaban los proyectos que incluyeran algún desafío a su altura.
Con el tiempo, su ansiedad intelectual pareció remitir, y empezamos a pasar más tiempo juntos, visitando museos, cenando en restaurantes o simplemente paseando. En uno de esos paseos me confesó, con voz temblorosa, que solo le faltaba una cosa por aprender.
Esa noche fue la primera vez que hicimos el amor, y también se graduó cum laude.
351. Tratamiento revolucionario.
Por lo que he podido saber, han decidido volver a la línea de trabajo anterior. Los informes revelan que el compuesto regenerador funciona desde la primera dosis, y que la reafirmación de la piel se produce apenas una semana después de iniciar el tratamiento.
Y con respecto a la reacción testada en noventa y cinco de cada cien sujetos de prueba, los directivos están seguros de que la aparición de esa tercera oreja podrá venderse como una mejora adicional sin coste añadido.
Relato nº 351 desde el origen del blog.
350. Dejar jugar solo en caso de emergencia.
A veces la armonía se ve interrumpida por algún chico antipático que aparece en casa, y que le dice que ya es mayor para jugar con nosotras. En esos casos convocamos a los soldados, nos reunimos junto al lugar donde está recluido, y tras liberarlo esperamos ansiosas a que Chuky acabe con el problema.
Micro relato enviado al concurso “Relatos en Cadena”, de la SER. Frase de inicio: “Aún juega, sin avergonzarse, con nosotras, sus muñecas”
Relato nº 350 desde el origen del blog.
349. Aullidos.
Solo puedo encogerme de hombros y esperar a que oscurezca oculto entre la maleza, con la esperanza de que en algún momento cese la vigilancia sobre el castillo.
Nunca llegué a entender la negativa a una relación que nació libre y que se transformó bajo el abrigo del amor verdadero. Nadie debería interponerse ante semejante despliegue de sentimientos, bajo el cual poco importan el linaje o las posesiones.
Los soldados siguen en guardia, pese a que ya es noche cerrada, y bajo el fulgor de la luna llena, escucho un aullido lejano, al cual respondo de inmediato, ya en mi estado natural, y con las garras afiladas para la lucha.
Micro relato enviado al concurso “Relatos en Cadena “, de la SER. Frase de inicio: “Solo puedo encogerme de hombros y esperar a que oscurezca”.
Relato nº 349 desde el origen del blog.
348. Rabieta de superdotado.
Sigo dando la cena a los niños mientras su padre le dice que es el sexto colegio en lo que va de curso, y que cuando uno tiene doce años no debería cuestionar los métodos pedagógicos de sus profesores, ni aun teniendo razón.
Javier responde que la propuesta educativa actual no garantiza el crecimiento intelectual de nadie. Después expone los cálculos de su estudio sobre el colapso de una civilización basada en la sobreexplotación del entorno, y se despide aseverando que dadas las circunstancias, y como nadie le hace caso, en adelante vivirá en un búnker construido con las ganancias de sus inversiones en bolsa y bitcoins.
Imagen de Maikol Aquino en Pixabay
Microrrelato enviado al concurso Relatos En Cadena, de la SER. Frase de inicio: "Sigo dando la cena a los niños".
Relato nº 348 desde el origen del blog.




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