384. Mueve montañas.

En aquella buhardilla nunca nos faltaron la cerveza ni Bukowski. Esas cuatro paredes fueron nuestro refugio ante un mundo que no entendiamos, y por eso nos las apañamos para salir solo lo indispensable. Trabajabamos allí, pedíamos comida a domicilio, y fijate, incluso hacíamos deporte en la terraza.

Poco después Eduardo enfermó, y Pedro volvió al pueblo para ayudar en la tienda de su padre. Yo decidí seguir allí, en la buhardilla, viviendo a media luz y sin ningún interés por los vaivenes del destino.

¿Y qué pasó después, papá?

Pues que un día, alguien con la misma sonrisa que tú, esa que mueve montañas, llamó por error a la puerta.

Imagen generada por IA (Google Gemini)


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena". Temporada 25-26. 
Frase de inicio: "En aquella buhardilla nunca nos faltaron la cerveza ni Bukowski."
Relato nº 384 desde el origen del blog.


383. Mejor sin nosotros.

La última crítica a su estudio exaspera al doctor Thorne, incapaz de entender como otros científicos pueden echar por tierra su estudio sin tomarse la molestia de contrastar las simulaciones que demuestran el deterioro del campo magnético y el recalentamiento del núcleo de la Tierra.

—En un par de años, el aire ya no será respirable. Van a matarnos con su estupidez —grita indignado.

Entonces su mujer entra en el despacho y acaricia suavemente su hombro, tratando de calmarle. Después se miran a los ojos y se funden en un abrazo, ignorando el primer temblor que sacude la casa.


Imagen de Batman111 en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos con banda sonora".
Tema: It's The End Of The World. R.E.M. Enlace al video.
Relato nº 383 desde el origen del blog. 


382. Los silencios del pasado.

Huyendo de la felicidad impostada del resort, decide dar la vuelta y visitar el pueblo.

Nada más llegar, junto a las casas encaladas, descubre lo fácil que resulta engañar al tiempo, basta con alejarse del abismo de la inmediatez.

Encamina el vehículo con cuidado entre calles estrechas, en dirección a la plaza y el paseo marítimo. Entonces vuelven a su mente las carreras por la playa, las risas en aquellas noches de verano, y al final del pueblo, se ven. Ella sigue esperando un imposible, y él susurra, como cada año, las palabras que entonces se ahogaron en el silencio.



Microrrelato enviado al concurso "Relatos con banda sonora".
Tema escogido: All My Little Words. Magnetic Fields.


Relato nº 382 desde el origen del blog.

381. Dientecitos.

Un maullido interrumpe el silencio de la noche, despertando a Mateo de su sueño. Mientras se incorpora, el niño nota cómo Mittens, su gato, salta a la cama, seguido inmediatamente por Luca, el pequeño compsognathus.

Mateo se despereza y empieza a separarlos. Sus padres, alertados por el ruido, acuden a la habitación. —Mateo, tu madre y yo decidimos regalarte el viaje al Jurásico por tus buenas notas, pero me da que no fue una buena idea, y una mucho peor fue que te escaparas en plena visita y trajeras a escondidas dos huevos de dinosaurio.

— Lo sé, papá, pero ahora no podemos devolverlos. Sé que se pelean mucho, pero ya se llevan mejor — respondió Mateo. La conversación es interrumpida por el bramido de Braulio, el diplodocus, cuya cabeza aparece a través del agujero practicado en el suelo.

— ¿Y qué me dices del diplodocus? Ayer nos llegó la factura del ingeniero por el recálculo de la estructura — protesta su madre. No podemos seguir así"

—Lo siento mamá —responde el niño, cariacontecido, y ajeno a que que debajo de la cama, tras romper el cascarón, se asoma una cría de tiranosaurio, a la que aún no ha puesto nombre.

Microrrelato enviado al concurso del blog "Esta Noche Te Cuento (ENTC)".
Tema del relato: Animales. 
Se puede leer el relato en la web del blog a través del siguiente enlace
Relato nº 381 desde el origen del blog. 


 

380. Susurros de otra vida.

Por primera vez, lo ama, y tras escuchar durante unos instantes su respiración, cuya cadencia se sabe de memoria, se levanta abrumada por la extraña sensación de no formar parte del decorado en la metódica elaboración de una felicidad impostada.

Desde la ventana observa la ciudad despertando entre destellos de luz y promesas susurradas al nuevo día, y por un instante imagina ser parte de ese plan, hasta que una leve vibración en su móvil interrumpe la ensoñación. Tras consultarlo, recoge sus cosas, y antes de marcharse elimina el objetivo con su anodina eficacia, mientras piensa que algún día tendrá que cambiar de trabajo.



Imagen generada por IA

Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Por primera vez, lo ama". 
Relato nº 380 desde el origen del blog. 


379. El implante.

El hombre lobo más orgulloso de la provincia se marchó, la noche antes del combate en el que se iba a dirimir su liderazgo, escondido entre las carrozas del circo ambulante que había actuado en un pueblo cercano,

Desde la lejanía escuchó los aullidos que anunciaban una nueva etapa en la manada, afrontando su nuevo su destino con el consuelo de haber hecho todo lo posible para preservar el honor de su linaje, tras la información revelada por su opositor la noche anterior.

Lo de la perfecta manicura en sus garras quizá no hubiera sido un problema, pero los suyos nunca le perdonarían las visitas al dentista.


Imagen de Rafael Juárez en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio: "El hombre lobo más orgulloso de la provincia".
Relato nº 379 desde el origen del blog. 

378. Desde la trinchera.

Jugó a dibujar figuras de humo mientras apuraba el último cigarrillo.

A su madre la dibujó en la camilla del salón, tejiendo la bufanda verde que le regaló en su quinto cumpleaños, y su padre quedó esbozado al borde de su cama, abriendo el libro de cuentos que solía leerle cuando era niño.

Con las últimas caladas garabateó a su mujer y su hija, junto a las estrellas más brillantes del cielo.

Y cuando iba a dibujar su regreso, una explosión cercana le devolvió a la trinchera, junto al fusil, tres balas, y una herida en el costado que no cesaba de sangrar.



Imagen de Alban_Gogh en Pixabay

Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Jugó a dibujar figuras de humo". 

Relato nº 378 desde el origen del blog. 


377. El último instante.

Sabía a soledad, pero también a paz, como el anterior. En los últimos días había aprendido a paladear cada instante, recreándose en todo lo que antes pudiera resultarle irrelevante.

Desde entonces había conseguido diferenciar dieciséis tonos de blanco en los tabiques de su habitación, y sentir cada mañana, con los primeros rayos de sol, la dilatación de los tubos que le suministraban oxígeno.

Por eso fue consciente de cómo se le fueron cerrando los párpados, del vacío en sus pulmones, y de la relajación de los ventrículos de su maltrecho corazón, que no volvió a latir, mientras sentía, a lo lejos, una voz que le resultaba familiar.



Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Sabía a soledad, pero también a paz". 

Relato nº 377 desde el origen del blog. 

376. Falsas apariencias.

Esa noche saldrían a cenar un bocadillo de calamares en algún bar de la plaza, y después se quedarían a bailar unas horas en la verbena.
Cambiar de domicilio resultaba tedioso, pero era parte de un plan que siempre les había funcionado. Lo primero, una casa en las afueras, desde la que tejer una estrategia de acercamiento con los lugareños, estableciendo conexiones con gente de marcada influencia, como Pedro, el alcalde, para llegar después a otros perfiles de vida sencilla, más retirada del bullicio general, a los que mostrar su verdadera esencia, como Elena, la desorientada turista que tenían encerrada en el sótano de su casa.


Imagen de Pablo Valerio en Pixabay


Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio "Esa noche saldrían a cenar un bocadillo de calamares".
Relato nº 376 desde el origen del blog. 

Reseña de la novela "Las fuerzas contrarias", de Lorenzo Silva.

En esta entrada quiero dar mi opinión sobre la novela “Las Fuerzas Contrarias”, de Lorenzo Silva.




Esta novela es la nº 14 de la saga “Bevilacqua y Chamorro”. La edición reseñada, de la editorial Destino, cuenta con 404 páginas, entre la novela, el epílogo y los agradecimientos.

Cualquiera que haya leído las novelas anteriores de la saga, y que disfrute de la prosa de Lorenzo Silva, sabe que en cada entrega en donde entran en liza esta pareja de guardias civiles, está garantizada una lectura, tanto en el fondo como en la forma, que no pasa inadvertida.

Como eterno aprendiz de escritor, hace tiempo que intento sacar provecho de los libros que leo, y las novelas de Lorenzo Silva suelen ser propicias a las anotaciones, subrayados y en cierto modo al ejercicio de dejar reposar las palabras, que suelen ganar armonía en la relectura.

No voy a descubrir nada nuevo al decir que la fuerza de las novelas de esta saga reside en el brillante dialogo interno de su personaje principal, el subteniente Bevilacqua.

Es cierto que las tramas en las que se ve inmerso el lecto de la mano de sus personajes están perfectamente delineadas, y sin necesitar fuegos de artificio, siempre hay algún giro final que nos descoloca, siempre para bien, al final de la historia.

Pero es ese tratamiento de los personajes, de los que vamos aprendiendo algo más en cada entrega, y esa fuerza interior que les otorga el autor, lo que da brillo a cada novela.

Lorenzo Silva se las arregla, con gran desempeño, para contarnos algo nuevo de Vila y Vir en cada entrega, filtrándolo en ese diálogo interno tan potente con el que ha dotado a Rubén Bevilacqua, y que yo no he sabido encontrar en ninguna otra lectura que haya caído en mis manos; y en sus confesiones con Chamorro, personaje que poco a poco ha ido ganando sitio y peso en cada historia, al igual que el resto del equipo, con Arnau y Salgado a la cabeza, que poco a poco van asomándose al interés de los lectores.

En esta entrega, nuestra pareja de guardias civiles se encuentra en pleno estado de alarma nacional, como consecuencia de la epidemia de COVID.

Esta incidencia nacional deja un poco descolocada a la unidad central de la policía judicial, que está investigando un caso de asesinato en la provincia de Badajoz, en donde está infiltrado Arnau.

Cuando apenas han conseguido adaptarse a su nueva situación, un viejo conocido de Vila, el brigada López, de la Policía Judicial de Illescas, le pide ayuda para intentar esclarecer un presunto asesinato, enmascarado entre las muertes del COVID, de una anciana llamada Caridad.

López cree que al arrullo del virus puede haber algún que otro asesinato mas, y que las victimas merecen la mejor ayuda posible.

Entonces Vila y Chamorro recomponen filas, y sin dejar de prestar el debido apoyo a la peligrosa incursión de Arnau, se disponen a investigar el caso de Illescas con la ayuda de algunos de los fieles al brigada López.

En la novela se incluyen tanto las preocupaciones de los personajes habituales, con especial atención en este caso a sus mayores, más expuestos que nadie al virus, como una trama interna en la que se ven inmersos tanto el comandante Ferrer como el teniente General Pereira, y que indirectamente afectará a Rubén.

También quedaran adecuadamente retratados, con su dosis habitual de empatía, los desafortunados villanos, ajenos tanto a quienes se enfrentan como a su empeño y desempeño habitual.

En definitiva, mas Bevilacqua y Chamorro en estado puro, con toda su esencia. Y que dure.

Por último, me quedo con este párrafo: “al cabo de los años, cuando el vendaval del tiempo se ha llevado la hojarasca, lo que queda en el recuerdo es solo lo que nos mordió en el corazón”.