411. Guía del gourmet galáctico. Capítulo final.

Le pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena.

El camarero me indica el importe, y marcha a atender otras mesas. La comida tiene buen aspecto, y después del viaje, parece apetecible. Pero al probarla, un fuerte dolor de estomago me hace encogerme.

—¿Se encuentra bien? — me pregunta el maître.

Contesto que no, aludiendo a una posible intolerancia al pimentón.

Visiblemente preocupado, me pregunta si soy terrícola, y al confirmárselo, monta en cólera, indicándome que debería haberselo dicho, y que no se hacía responsable de los efectos secundarios.

—¿Qué efectos? —le pregunto. Y el me contesta — En su planeta los muestran de manera muy gráfica en la película “Alien”.

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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Le pregunto con amabilidad cuanto me costará la cena"
Relato nº 411 desde el origen del blog. 

410. Último intento.

Le pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena.

La respuesta me tranquiliza, y miro alrededor. Hay tres mesas ocupadas.

Descarto al joven de la izquierda. Sus manos gastadas delatan un trabajo artesanal que no me interesa. El hombre de gafas con entradas tampoco encaja en mis necesidades. Además espera compañía.

Entonces le veo. Al fondo del local, un hombre bien vestido corta el entrecot con precisión casi quirúrgica.

Me levanto, paso junto a él y dejo caer mi lápiz de labios.

Él lo recoge y me toca en el hombro. Me vuelvo con mi mejor sonrisa, como ayer en banco. Esta vez seguro que funciona.

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Frase de inicio: "Le pregunto con amabilidad cuanto me costará la cena"
Relato nº 410 desde el origen del blog. 


409. La vieja lima.

Le pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena.

Él sonríe, tapa la cuenta con su tarjeta y se la entrega al camarero. ―Seguro que encuentras alguna forma de compensarme ―contesta, mirándome de nuevo el escote.

Antes del postre me disculpo para ir al baño. Frente al espejo, saco el teléfono y contesto rápidamente un mensaje. “Será esta noche”.

Al guardarlo reviso el bolso. Todo está en su sitio. La pistola, las esposas y la vieja lima de uñas, con su borde tan útil como afilado.

Tras retocarme los labios regreso a la mesa. Él me espera con una sonrisa.

Me encanta cuando piensan que tienen el control.


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Frase de inicio: "Le pregunto con amabilidad cuanto me costará la cena"
Relato nº 409 desde el origen del blog. 


408. El sindrome de la imaginación desbordada.

Durante un fugaz instante vuelvo a parecerme a mí mismo.

Despierto en una cama extraña, cegado por una luz blanca. Al incorporarme, la habitación desaparece y me veo pilotando por un desierto rojo. El polvo golpea mi visor, y tras el improvisado aterrizaje, huyo de algo que ruge tras de mí.

Tropiezo, y al levantarme, empuño una espada. Peleo entre gritos, sangre y caballos. Huyo de nuevo. La bestia está cada vez más cerca, y entonces escucho una voz lejana: «todo está en su mente».

Sigo corriendo, y un soplo cálido roza mi mejilla. Ahora escucho: «Quédate conmigo».

Entonces cierro los ojos y busco esa voz, a lomos del unicornio.

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Frase de inicio: "Durante un fugaz instante vuelvo a parecerme a mí mismo"
Relato nº 408 desde el origen del blog. 


407. Instinto primario.

Durante un fugaz instante vuelvo a parecerme a mí mismo.

El aire frío me devuelve a la noche. Mi corazón se acompasa, y poco a poco recupero la sensibilidad en mis dedos. La neblina que empaña mi mirada se deshace, y entonces la veo, tendida sobre la hierba, cubierta de sangre. Me acerco a ella, tembloroso. Sobre los árboles, la luna comienza a despejarse. Intento gritar, pero algo en mi interior despierta.

Sus ojos se abren levemente. Me mira. No sé si me reconoce. La luz vuelve a caer sobre mi rostro. Siento cómo mis dientes empiezan a crecer, y antes de saciar mi hambre, escucho su último suspiro.

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Frase de inicio: "Durante un fugaz instante vuelvo a parecerme a mi mismo"
Relato nº 407 desde el origen del blog. 


406. Reinicio y final.

Todos guardaban algún secreto que habían sabido guardar celosamente durante todos estos años, pero que en cierto modo les iba comiendo el alma por dentro, ante la imposibilidad de expulsarlo como el que echa a un parásito de su cuerpo.

La relación con mis amigos había ido de más a menos, como era lógico. Cada uno de ellos tenía una vida por delante, y la mía en cambio, desde el accidente, siempre se mantuvo estancada, cerca de un ocaso que ahora parecía más cerca que nunca. Fue en sus últimas visitas, ya cada vez más espaciadas, cuando los secretos que albergaban me fueron revelados de forma silenciosa.

Claudia y Javier llevaban 20 años juntos, y tras ese tiempo, seguían siendo una pareja envidiada por amigos y conocidos, pese a que en ningún momento se habían planteado ser padres. Tras esa fachada idílica, Claudia le ocultaba a Javier que la noche anterior a su boda la había pasado en la cama de Eduardo, el mejor amigo de su actual marido.

Eduardo seguía aun soltero, pese a los intentos de Claudia por romper su matrimonio y estar con él.

Realmente esa opción nunca estuvo en sus pensamientos. Simplemente, no quería compartir su sufrimiento, ya que nuestro amigo vivía en un continuo estado de nervios, tras haber matado voluntariamente a su madre dos años atrás.

En estado casi vegetativo, condenada a una existencia en cama y con la asistencia de una máquina que la ayudaba a respirar, en cada mirada su madre le estaba implorando el descanso. La máquina funcionaba conectada a la red eléctrica, y tras armarse de valor, se las arregló, con sus conocimientos de ingeniería, para cortar la luz en toda la calle, el tiempo justo para que su madre se asfixiara y encontrara así su anhelado descanso. Eduardo sintió un enorme alivio de haber ayudado a su madre a encontrar el descanso que merecía, pero desde entonces vive con la incertidumbre de no saber si su secreto será descubierto algún día.

Eva también vivía sola, después de varias relaciones que no surtieron el efecto deseado. El paso de los años no parecía afectar a su imagen de chica guapa y sofisticada, que escondía un secreto que todos ignoraban. Para mantener su elevado tren de vida, Eva no tuvo otra opción que venderse como prostituta de lujo, un trabajo que suele conllevar riesgos difíciles de calibrar.

Mi secreto había comenzado mucho antes de que pudiera comprenderlo. Tras un accidente de coche, pasé varios meses en coma debido a un tumor que se extendió en mi cerebro.

Cuando desperté, mi vida ya no era la misma. El lado izquierdo de mi cuerpo estaba parcialmente paralizado, lo que me obligaba a caminar despacio para disimular una cojera.

Pero la peor secuela la descubrí poco antes de salir del hospital.

Una mañana me pareció escuchar una conversación entre el médico y su asistente. Hablaban de mí, pero ninguno de los dos movía los labios.

Me costó encontrarle sentido, pero después de unos días lo entendí.

Podía escuchar lo que pensaban.

Y con el tiempo descubrí algo más. No solo podía entrar sus mentes. Podía quedarme allí.

Podía recorrer sus recuerdos, tocar aquello que intentaban esconder y encontrar, debajo de todas lo accesorio, aquello que realmente les hacía daño.

Cuando se lo conté a mis amigos, al principio pensaron que estaba de broma. Después dejaron de reír.

Fue entonces cuando pude leerlo en sus mentes.

Claudia tenía miedo de quedarse sola. Javier tenía miedo de descubrir la verdad.

Eduardo vivía aterrorizado ante la posibilidad de que alguien reconstruyera la noche en que ayudó a morir a su madre.

Eva tenía miedo de que alguien la reconociera.

Y yo...Yo tenía miedo de morir. Así que decidí hacerles un último regalo.

Entré una última vez. No quería borrar sus recuerdos. Tampoco quería cambiar quiénes eran. Solo hice un barrido selectivo, eliminando aquello que pudiera seguir atormentándolos. Sus miedos, sus inseguridades, aquellas pequeñas heridas que llevaban años escondiendo.

Y dejé algo a cambio. Me aseguré de que ninguno pudiera olvidarme.

Quizá algún día se preguntarían por qué se sentían diferentes. Quizá recordarían nuestras conversaciones, nuestras risas, nuestros buenos momentos. Pero nunca recordarían aquello que les había hecho daño.

Cuando terminé, solo quedaba Claudia. Nos miramos durante unos segundos.

—Necesito que hagas una cosa por mí —le dije.

No preguntó qué.

Se acercó, me dio un beso en la mejilla, apagó las luces y contó hasta diez.

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Relato enviado a la web de Literautas.
Frase de inicio "Todos guardaban algún secreto". Frase final: "apagó las luces y contó hasta diez"
Podeis leer el relato en la web de literautas en el siguiente 
enlace.

405. Señales.

De fondo sonaba una canción de Rigoberta Bandini, distrayéndola momentáneamente del análisis de las cuentas anuales. La empresa seguía creciendo, y aunque el ratio no era el esperado, decidió tomarse un descanso y escuchar el disco completo.

Con Busco un centro de gravedad recordó la última convención en las Barbados, el fugaz paseo por la playa y la sonrisa hipnótica del camarero del hotel al servirle la última copa.

Si muriera mañana le enseñó el poso agridulce que destilaba su vida después del trabajo, y con los primeros acordes de VuelaaAAaa, salió corriendo del despacho, decidida a cambiar de aires, y a darle otra oportunidad al camarero.


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Micrrprrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "De fondo sonaba una canción de Rigoberta Bandini".
Relato nº 405 desde el origen del blog.




404. La justicia por su mano.

El tiempo es un maestro paciente y eficaz, y en la cárcel, es lo único que se tiene. Por eso decidí tomarlo como aliado para reflexionar sobre los errores cometidos y tratar de digerir, de la mejor manera, el castigo, que también se paga, entre otras cosas, en tiempo.

Pero aquí la vida se va deslizando entre los detalles, ¿sabe? En la sonrisa torcida de algunos presos al verme llegar, que me acarreó algún que otro problema después, en las arrugas que iban sumando los más longevos, consumidos poco a poco bajo el abrazo áspero de los muros y las rejas, y fijándome un poco más de cerca en las marcas que trataba de disimular mi hermana, con algo más de maquillaje de lo habitual, en su última visita.

Y entiéndame, Señoría. Ambos sabemos cómo funciona esto. El que algo quiere, algo le cuesta. Y aunque aquí todo se paga con tiempo y en sitios como este acaba generando cierto apego, al final todo llega, incluso el primer permiso penitenciario.

Dicen que el primer golpe nunca se ve venir. Pero sepa usted, Señoría, que en los siguientes, mi cuñado pudo ver quién impartía justicia.


Relato enviado al concurso del blog "Esta noche te cuento". Tema: "Pertenencia"
Se puede leer el relato en la web del blog, en el siguiente enlace.


403. En la orilla.

Cuando consigue sentarse, con el esfuerzo que le exige la edad, esboza una leve sonrisa al ver a todos junto a la mesa.

Dos hijas que han sabido labrarse un porvenir junto a sus parejas, y tres nietos tan inquietos como cariñosos son, a su edad, un legado más que generoso.

Durante la cena saborea con agrado el guiso de maafe que ha preparado su hija pequeña. El sabor le transporta a su niñez, al calor de su hogar, y le reconforta saber que su receta perdurará al menos una generación más.

A su lado se sienta, como siempre, su hija mayor. El resto de la familia conoce y respeta ese vínculo que las une, y que se forjó hace años, durante su viaje a España.

Y aunque la calma reina en su ánimo en el ocaso de su vida, a veces revive esa noche, con una hija en brazos, y la otra en ciernes, en una embarcación que hacía aguas. Entonces vuelve a estremecerse ante el abrazo gélido del agua, ante el empuje de las olas, y sus ojos se inundan de lágrimas al verlo morir en la orilla, ante un país que no lo pondría fácil.

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Microrrelato enviado al concurso del blog ENTC (Esta noche te cuento).
Tema: Coraje.
Podéis leer el relato en la web del blog, en el siguiente enlace.Relato nº 403 desde el origen del blog.

402. La tormenta literaria.

Las olas apenas los balancean mientras navegan por un mar de letras en calma.
Es al atravesar un punto y aparte cuando la armonía se ve sacudida por un giro inesperado, que oscurece el tono y acorta los versos con afilados exclamativos.
Durante varios capítulos luchan por mantenerse a flote contra un hipérbaton, varias paradojas y una elipsis traicionera que acaba arrastrando al olvido a uno de los protagonistas.
Y aunque el texto recupera algo de armonía tras la tormenta, ella no encuentra sentido a su trama, y usando letras suicidas, se precipita hacia un punto final.
Porque su vida, sin él, no tiene historia.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena". 
Frase de inicio: "Las olas apenas los balancean"
Relato nº 402 desde el origen del blog. 



401. La asociación.

Los pliegan, los guardan en sus bolsos y se largan en silencio, evitando llamar la atención. Ya en sus casas, abren los sobres, donde se incluye la información necesaria para que cada una de ellas elimine al marido de otra. Pese al adiestramiento, ninguna puede evitar los nervios previos al momento de terminar la misión, y cuando alguna se ve superada por las circunstancias, saben que pueden contar con Antonia. Hace dos años ella sola se bastó para eliminar a su marido, y desde la soledad de su casa, para volver a matar, tan solo necesita un buen motivo.



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Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Los pliegan, los guardan en sus bolsos y se largan en silencio".
Relato nº 401 desde el origen del blog.


400. Omisión letal.


Con sus flamantes nombres en latín, el dossier entregado describía con detalle la estructura y potencial de replicación de los compuestos.
El científico había elaborado, bajo amenazas, y en tiempo récord, un virus letal y altamente contagioso por aire y fluidos.
La composición del antídoto, que valdría millones en el mercado, también se detallaba en la documentación.
En el primer ensayo, realizado en la sala sellada, el virus y el antídoto funcionaron satisfactoriamente al inyectarlos en su mujer, como obligado sujeto de ensayo.
No obstante, el dossier omitía una segunda prueba, denominada ultionem cruentam que sufrieron, por contacto directo, todos los asistentes de la sala anexa.




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Microrrelato enviado al concurso de Relatos En Cadena, de la SER.
Frase de inicio: "Con sus flamantes nombres en latín"
Relato nº 400 desde el origen del blog.



399. El sombrero mágico.

―¿Qué haces con el sombrero del abuelo? ―le pregunta al entrar en la sala.

―Siempre quiso que lo tuviera yo.

―Me pertenece a mí, como el mayor de sus nietos, y no a una mocosa como tú ―responde enojado mientras se acerca a ella. Entonces Lucía acaricia suavemente el ribete, y Marcos se detiene. Intenta gritar de nuevo, pero su voz se afina, y su cuerpo empequeñece hasta caber en la palma de la mano.

Ella lo observa un instante, y sonríe, encerrándolo después, junto a su barbie Malibú, en la casa de muñecas, a sabiendas de que al abuelo le hubiera encantado verlo.


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Microrrelato enviado al concurso de "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "¿Que haces con el sombrero del abuelo?"
Relato nº 399 desde el origen del blog.


398. Época no recomendada.

Solo me deja llevarlo un rato, lo justo para para viajar al pasado, y siempre después de fijar, bajo su atenta supervisión, tanto la fecha como la duración del viaje.

Aun así, con las debidas precauciones, he visto muchas de las criaturas del Jurásico, casi todas herbívoras, he asistido a la inauguración de alguna que otra pirámide, e incluso he jaleado, hasta quedarme sin voz, durante un combate de gladiadores.

El único inconveniente es el futuro. Mi padre insiste mucho en ello, alegando siempre implicaciones morales, pero a escondidas le he oído decir algo del 2026 y no sé qué de un mandamás pelirrojo.




Imagen de Pete Linforth en Pixabay


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Solo me deja llevarlo un rato".
Relato nº 398 desde el origen del blog.


397. El cruce.

Ya está aquí otra vez la corriente de aire ―maldice mientras ajusta la temperatura del vehículo, antes de que el disco rojo le obligue a detenerse.

Cada vez que para, el parabrisas se cubre de una lámina de recuerdos salpicados de escarcha. Algunos son buenos, como los de su niñez. Otros, no tan amables, quedaron ahogados en alcohol años después, pero hay uno que intenta esconder en lo mas hondo de su alma, y que aparece, manchado en sangre, cada vez que se detiene en el cruce.

Es entonces cuando aguanta la respiración y evita mirar el rostro que se muestra en el retrovisor.


Imagen generada por IA - Gemini


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Ya está aquí otra vez la corriente de aire"
Relato nº 397 desde el origen del blog.


396. El lanzamiento.

Una hora antes del lanzamiento nos acomodaron en una sala situada frente al control de operaciones, junto a varios ingenieros que realizarían tareas informativas y de seguimiento.

Miré de soslayo a mi mujer. Aún seguía con esa mezcla de felicidad y nervios que le acompañaba desde hacía dos meses, cuando nuestro hijo fue seleccionado, junto a otros perfiles de similares capacidades de todo el país, para un programa secreto de formación espacial que culminaría con un viaje a Saturno.

Cada uno tenía su particular visión de nuestro hijo. La mía era muy simplista, lo reconozco. A mi edad no acababa de comprender que alguien pudiera cumplir 38 años con el mando de la videoconsola en la mano y sin ningún interés en emanciparse de sus padres.

Mi mujer en cambio tenía un enfoque más analítico. A su juicio, la sociedad actual no valoraba adecuadamente determinados perfiles, como el de su niño, al que ofrecían, en el mejor de los casos, puestos y salarios muy por debajo de su valía.

He de reconocer que mi mujer siempre tuvo más fe que yo en nuestro hijo. Por eso no consideré oportuno decirle que el viaje solo era de ida.


Relato enviado al concurso del blog "Esta Noche Te Cuento"
Tema de la convocatoria: "Fe"
Se puede leer el relato en el blog en el siguiente enlace.
Relato nº 396 desde el origen del blog.

 

395. Incorrecto reparto de platos.

Añoro ese sabor tan delicioso a perejil y a ajo bien picado, el olor de sus guisos de carne y la textura única de su tortilla de patata.
A mi madre siempre se le dieron bien las proporciones, y dada la escasa paciencia que tuvo, primero con papá, y después con el resto de sus maridos, con el tiempo desarrolló una habilidad especial para aderezar algunos de sus platos con las dosis justas e inapreciables de cicuta, ricina o belladona.
No la culpo. Ninguno de ellos estaba a su altura.
Su único defecto fue el exceso de confianza con el despistado de su hijo.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Añoro ese sabor tan delicioso a perejil y a ajo bien picado"
Relato nº 395 desde el origen del blog.




394. Bajo el árbol de los secretos.

No recordaba haberlo escondido tan bien, aunque tampoco esperaba tener que usarlo de nuevo.

El sonido metálico en la última palada indicó el final de la búsqueda. Entonces apartó la tierra con sus manos y sacó una caja recubierta de una fina pátina de óxido.

Tras un par de intentos, la cerradura cedió, mostrando el contenido. Manuel lo miró durante un instante que pareció durar años, y después extendió su mano, aferrando con fuerza el cuchillo.

Su hermana aguardaba a unos metros del árbol de los secretos, intentando tranquilizar a su amiga.

No tengas miedo―dijo Manuel acercándose a ella―Sabemos lo que hay que hacer.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "No recordaba haberlo escondido tan bien"
Relato nº 394 desde el origen del blog.

393. Binomio letal.

El poema que él nunca terminó se encaminaba hacia un final feliz. Algo sencillo, casi de manual, que encajaba con la trama descrita en estrofas anteriores.

Fue tras un punto y aparte cuando el teórico desenlace se vio adulterado por la irrupción de un verso libre, que provocó un giro inesperado, salpicando el texto con una rima malsonante que derivó en una elipsis y después en un cambio de género.

Ahora ella protagoniza historias de corte fantástico, con finales abiertos, y él la vigila oculto entre las sombras de su novela negra, con el arma cargada y las balas gravadas con la frase: “siempre te querré”


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "El poema que él nunca terminó".
Relato nº 393 desde el origen del blog.