―¿Qué haces con el sombrero del abuelo? ―le pregunta al entrar en la sala.
―Siempre quiso que lo tuviera yo.
―Me pertenece a mí, como el mayor de sus nietos, y no a una mocosa como tú ―responde enojado mientras se acerca a ella. Entonces Lucía acaricia suavemente el ribete, y Marcos se detiene. Intenta gritar de nuevo, pero su voz se afina, y su cuerpo empequeñece hasta caber en la palma de la mano.
Ella lo observa un instante, y sonríe, encerrándolo después, junto a su barbie Malibú, en la casa de muñecas, a sabiendas de que al abuelo le hubiera encantado verlo.
―Siempre quiso que lo tuviera yo.
―Me pertenece a mí, como el mayor de sus nietos, y no a una mocosa como tú ―responde enojado mientras se acerca a ella. Entonces Lucía acaricia suavemente el ribete, y Marcos se detiene. Intenta gritar de nuevo, pero su voz se afina, y su cuerpo empequeñece hasta caber en la palma de la mano.
Ella lo observa un instante, y sonríe, encerrándolo después, junto a su barbie Malibú, en la casa de muñecas, a sabiendas de que al abuelo le hubiera encantado verlo.

Comentarios
Publicar un comentario