399. El sombrero mágico.

―¿Qué haces con el sombrero del abuelo? ―le pregunta al entrar en la sala.

―Siempre quiso que lo tuviera yo.

―Me pertenece a mí, como el mayor de sus nietos, y no a una mocosa como tú ―responde enojado mientras se acerca a ella. Entonces Lucía acaricia suavemente el ribete, y Marcos se detiene. Intenta gritar de nuevo, pero su voz se afina, y su cuerpo empequeñece hasta caber en la palma de la mano.

Ella lo observa un instante, y sonríe, encerrándolo después, junto a su barbie Malibú, en la casa de muñecas, a sabiendas de que al abuelo le hubiera encantado verlo.


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Microrrelato enviado al concurso de "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "¿Que haces con el sombrero del abuelo?"
Relato nº 399 desde el origen del blog.


398. Época no recomendada.

Solo me deja llevarlo un rato, lo justo para para viajar al pasado, y siempre después de fijar, bajo su atenta supervisión, tanto la fecha como la duración del viaje.

Aun así, con las debidas precauciones, he visto muchas de las criaturas del Jurásico, casi todas herbívoras, he asistido a la inauguración de alguna que otra pirámide, e incluso he jaleado, hasta quedarme sin voz, durante un combate de gladiadores.

El único inconveniente es el futuro. Mi padre insiste mucho en ello, alegando siempre implicaciones morales, pero a escondidas le he oído decir algo del 2026 y no sé qué de un mandamás pelirrojo.




Imagen de Pete Linforth en Pixabay


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Solo me deja llevarlo un rato".
Relato nº 398 desde el origen del blog.


397. El cruce.

Ya está aquí otra vez la corriente de aire ―maldice mientras ajusta la temperatura del vehículo, antes de que el disco rojo le obligue a detenerse.

Cada vez que para, el parabrisas se cubre de una lámina de recuerdos salpicados de escarcha. Algunos son buenos, como los de su niñez. Otros, no tan amables, quedaron ahogados en alcohol años después, pero hay uno que intenta esconder en lo mas hondo de su alma, y que aparece, manchado en sangre, cada vez que se detiene en el cruce.

Es entonces cuando aguanta la respiración y evita mirar el rostro que se muestra en el retrovisor.


Imagen generada por IA - Gemini


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Ya está aquí otra vez la corriente de aire"
Relato nº 397 desde el origen del blog.


396. El lanzamiento.

Una hora antes del lanzamiento nos acomodaron en una sala situada frente al control de operaciones, junto a varios ingenieros que realizarían tareas informativas y de seguimiento.

Miré de soslayo a mi mujer. Aún seguía con esa mezcla de felicidad y nervios que le acompañaba desde hacía dos meses, cuando nuestro hijo fue seleccionado, junto a otros perfiles de similares capacidades de todo el país, para un programa secreto de formación espacial que culminaría con un viaje a Saturno.

Cada uno tenía su particular visión de nuestro hijo. La mía era muy simplista, lo reconozco. A mi edad no acababa de comprender que alguien pudiera cumplir 38 años con el mando de la videoconsola en la mano y sin ningún interés en emanciparse de sus padres.

Mi mujer en cambio tenía un enfoque más analítico. A su juicio, la sociedad actual no valoraba adecuadamente determinados perfiles, como el de su niño, al que ofrecían, en el mejor de los casos, puestos y salarios muy por debajo de su valía.

He de reconocer que mi mujer siempre tuvo más fe que yo en nuestro hijo. Por eso no consideré oportuno decirle que el viaje solo era de ida.


Relato enviado al concurso del blog "Esta Noche Te Cuento"
Tema de la convocatoria: "Fe"
Se puede leer el relato en el blog en el siguiente enlace.
Relato nº 396 desde el origen del blog.

 

395. Incorrecto reparto de platos.

Añoro ese sabor tan delicioso a perejil y a ajo bien picado, el olor de sus guisos de carne y la textura única de su tortilla de patata.
A mi madre siempre se le dieron bien las proporciones, y dada la escasa paciencia que tuvo, primero con papá, y después con el resto de sus maridos, con el tiempo desarrolló una habilidad especial para aderezar algunos de sus platos con las dosis justas e inapreciables de cicuta, ricina o belladona.
No la culpo. Ninguno de ellos estaba a su altura.
Su único defecto fue el exceso de confianza con el despistado de su hijo.


Imagen generada por IA. Gemini.

Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "Añoro ese sabor tan delicioso a perejil y a ajo bien picado"
Relato nº 395 desde el origen del blog.




394. Bajo el árbol de los secretos.

No recordaba haberlo escondido tan bien, aunque tampoco esperaba tener que usarlo de nuevo.

El sonido metálico en la última palada indicó el final de la búsqueda. Entonces apartó la tierra con sus manos y sacó una caja recubierta de una fina pátina de óxido.

Tras un par de intentos, la cerradura cedió, mostrando el contenido. Manuel lo miró durante un instante que pareció durar años, y después extendió su mano, aferrando con fuerza el cuchillo.

Su hermana aguardaba a unos metros del árbol de los secretos, intentando tranquilizar a su amiga.

No tengas miedo―dijo Manuel acercándose a ella―Sabemos lo que hay que hacer.


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Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "No recordaba haberlo escondido tan bien"
Relato nº 394 desde el origen del blog.

393. Binomio letal.

El poema que él nunca terminó se encaminaba hacia un final feliz. Algo sencillo, casi de manual, que encajaba con la trama descrita en estrofas anteriores.

Fue tras un punto y aparte cuando el teórico desenlace se vio adulterado por la irrupción de un verso libre, que provocó un giro inesperado, salpicando el texto con una rima malsonante que derivó en una elipsis y después en un cambio de género.

Ahora ella protagoniza historias de corte fantástico, con finales abiertos, y él la vigila oculto entre las sombras de su novela negra, con el arma cargada y las balas gravadas con la frase: “siempre te querré”


Foto generada con IA (Gemini)


Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SER.
Frase de inicio: "El poema que él nunca terminó".
Relato nº 393 desde el origen del blog.


392. La noche de las brujas.


Las ramas de los árboles arañan el rostro de una extraña que corre sin aliento, huyendo de su destino, y profanando a cada paso la quietud de un bosque al que no le gustan las visitas, y que se prepara para recibir la noche.

No muy lejos de ella se oyen ladridos de perros, y los gritos de una muchedumbre que no da tregua, decidida a capturar a su presa.

Casi al límite de sus fuerzas, consigue ver una casa junto a un claro del bosque, y corre hacia ella en busca de un refugio donde esconderse.

Apenas había pasado un mes desde su llegada a la ciudad, y el hecho de no venir acompañada de un marido e hijos había levantado recelos entre los más puritanos. Aun así, hizo todo lo posible por integrarse entre sus vecinos, prestando ayuda a todo aquel que la necesitara, aunque su belleza resultó ser una desventaja, pues tras varias negativas a las proposiciones de matrimonio enviadas por el escribano de la ciudad, y aprovechando el malestar reinante al estar sufriendo una época de malas cosechas, este dejó correr el rumor de que la recién llegada podría ser una bruja.

Y como no hay peor enemigo que un rumor, pasados tres días de miradas largas y manos señaladoras, la joven fue acusada de brujería ante la Santa Inquisición.

Al llegar a la casa, abre la puerta con cuidado y mira a su alrededor, sin observar a nadie. Con un hilo de voz pide ayuda, pero solo el silencio responde, y decide buscar cobijo en el interior, atravesando el salón y entrando en una de las habitaciones.

Al cruzar la puerta escucha un susurro casi imperceptible, y la luz de la vela que iluminaba la estancia se desvanece. El aire se enfría, acelerando su respiración, y un hormigueo punzante se extiende rápidamente por su cuerpo, que se eleva del suelo, ajeno a su control, levitando durante unos instantes y quedando después inmovilizado contra uno de los muros.

Con las extremidades estiradas hasta el límite de sus tendones, la joven observa como una sombra surge del suelo, lenta, pero inevitable. Apenas puede distinguir su forma, pero al acercarse consigue ver sus ojos, como dos brasas rojas en la oscuridad.

La joven intenta gritar, pero ya no tiene voz. La sombra, ya junto a ella, toca su brazo, y tras absorber el miedo que emana de su piel, entra en su cuerpo. Entonces sus ojos, antes azules, se tornan blancos, y el peor dolor imaginable recorre cada rincón de su ser, que entre leves convulsiones comienza a hundirse en el muro, arrastrado por miles de almas hambrientas.

El tormento solo cede cuando se escuchan algunos ladridos, acompañados por los gritos de los inquisidores, que han encontrado la casa y exigen el ajusticiamiento de la bruja. Es entonces cuando el espectro que la atormenta entra en su mente, reviviendo en cada uno de sus recuerdos y alimentándose de todos sus temores.

Con el bosque envuelto en el manto de la noche, la joven sale a recibir a la comitiva, que empuña armas con la sed de una impostada justicia. Los perros, al ver sus ojos, del color de la luna roja que domina el cielo, huyen entre gemidos ininteligibles, cruzándose en su huida con cientos de criaturas, que aguardan junto al claro, ávidas de sangre, a la espera de una señal.

—Entra en la jaula, bruja, o te metemos a rastras —le ordena uno de los inquisidores.

—Aquí me tenéis. —responde ella, con mirada desafiante —venid pues.

Tras un leve susurro, una tormenta de cuervos se abalanza sobre los hombres, devorando sus ojos, desfigurando sus rostros y dejando los cuerpos a merced del hambre de las fieras. El escribano, acorralado entre las afiladas fauces de tres lobos, permanece de rodillas, como único superviviente, implorando clemencia ante la llegada de la joven.

—Vivirás solo para dar testimonio —le susurra al oído con su voz encantada— Recorrerás pueblos y ciudades, sin descanso. Les dirás dónde está la bruja. Los traerás hacia mí, y cuando vengan, yo les abriré las puertas del infierno.




Relato enviado al concurso de relatos "Jornadas Góticas" de Cáceres.
Relato nº 392 desde el origen del blog.






















cuando vengan, yo les abriré las puertas del infierno.

391- Objetos personales

Te reinsertan en unos grandes almacenes, arrastrado por una corriente de aire que recorre los pasillos sin descanso.

Al principio cuesta adaptarse, pero cuando logras domar el viento, surgen nuevos retos, como atravesar el vidrio de los escaparates sin dejar rastro, buscar refugio por las noches entre las sábanas de la colchonería, o esquivar el aroma pegajoso y dulzón que sale de la perfumería.

Y cuando todo parece bajo control, queda lo más difícil: encontrar ese objeto entre miles, uno compatible, donde depositar tu esencia, y esperar a que ella lo encuentre, lo toque con sus manos, y entonces vuelva a surgir la magia.




Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena" (REC), de la SER.
Frase de inicio: "Te reinsertan en unos grandes almacenes"
Relato nº 391 desde el origen del blog.