Feliz Navidad

Desde este pequeño rincón de letras quiero desear a todos los que pasáis o alguna vez habéis pasado por aquí felices fiestas y un próspero año 2021. 

Yo soy de los que piensa que lo mejor está siempre por llegar, y habida cuenta del año que dejamos, me da que a poco que el próximo se lo proponga, hará buena esta reflexión. 

Nos leemos...




Dando la pista.

Mientras chirrían tus arrugadas costuras de bronce los habitantes de la vieja mansión discuten acaloradamente alrededor de la mesa del gran salón que presides.

El inspector trata inútilmente de calmar los ánimos entre los asistentes a la reunión familiar y continuar con sus pesquisas. Las preguntas se suceden, pero nadie suele reparar en ti, aun siendo testigo inmaterial de cada instante vivido en la casa, de cada susurro, de cada paso.

La investigación prosigue sin rumbo fijo, y en un instante, el inspector parece fijarse en ti, cuando después un gong sostenido, marcas las seis y media sobre el mayordomo.


Micro relato enviado al concurso "Relatos en Cadena", de la SEER. Frase de inicio: "Mientras chirrian tus arrugadas costuras de bronce"...



La puerta trasera.

La tarde iba llegando a su fin en aquel polígono industrial situado en las afueras de la ciudad. La auditoría había sido larga, y el responsable del laboratorio farmacéutico volvía a su despacho tras despedir al técnico de calidad.

Habían ampliado recientemente el local, habilitando los despachos de los técnicos y la dirección en la zona superior, dejando la planta baja para el laboratorio y el personal de administración.

Antonio abrió la puerta del laboratorio y comprobó que no quedaba nadie. A esas horas era lo normal. Al cerrarla, le pareció ver un destello de luz en las escaleras, como si los últimos rayos de sol de la tarde hubiesen querido mostrar a algo o alguien descendiendo.

—¿Qué era eso? — se preguntó a si mismo con cierto recelo.

—¿A qué te refieres? —contestó alguien a su alrededor.

—Es como si alguien hubiese bajado por las escaleras… pero arriba no hay nadie.

—¿Estás seguro?

—¿Cómo?... joder, no me asustes.

—Vamos, Antonio, ya tienes una edad…creo que a estas alturas ya sabes que el mundo, en este sentido, también está lejos de ser perfecto, siempre hay un doble fondo, algún resquicio o incluso una puerta trasera por la que volver a entrar.

—¿Volver a entrar?

—No todos descansan en paz, Antonio, a veces dejan asuntos pendientes, y cuando eso pasa, vagan sin descanso hasta resolverlos. Un reflejo inusual, un ligero roce, o incluso un escalofrío basta para percibirlos.

 —Pero… no entiendo. ¿Qué asuntos pendientes pueden tener aquí?

—Dímelo tú… ¿Tienes la conciencia tranquila?

—Yo, bueno…

—No te preocupes por ellos, ninguno de ellos te hará daño.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó con voz temblorosa.

—Porque tienen claro que eres mío —le susurró con su gélido aliento antes de acompañarle al mas allá, mientras el cuerpo yacía inerte al pie de las escaleras.

Imagen de Manfred Richter en Pixabay

Micro relato enviado al concurso de las "Jornadas Góticas 2020". Tema: "Fantasmas"

Ultimátum laboral.

—Si los pájaros te miran extrañados es que no estás recitando correctamente, ten en cuenta que los versos que más les inspiran son los alejandrinos. A los chimpancés les gusta el tabaco negro, pero no dejes que fumen por la noche, se ponen nerviosos y los vecinos se quejan por el ruido. Y del jefe no te preocupes, desde que murió el avestruz se pasa los días en su jaula, pero tú como si no estuviera.

—Oiga, que yo solo he venido a por cambio.

—Pues ya lo siento, pero me da que la boa constrictora te ha cogido cariño. Yo me lo pensaría…

Imagen de Pexels en Pixabay 

Micro relato enviado al concurso “Relatos En Cadena”, de la SER. Frase de inicio “Si los pájaros te miran extrañados”



Plan de separación fallido.

Se escucha ese “Pi” infinito, tan irracional, en el momento en el que la vida real y la imaginada confluyen en un mismo camino, hacia una visión transustanciada de la que, sin saberlo, siempre ha sido consciente.

Durante el viaje va soltando pedazos de vida que se difuminan al tocar el suelo, dejando atrás todo atisbo de lo que fue. Y al final del trayecto, en el último aliento de su consciencia, alguien le señala la puerta trasera, una vía de retorno habilitada para todo el que ha dejado asuntos pendientes.

Entonces le sobreviene el recuerdo de su ex mujer. Igual su plan no era tan perfecto.  


Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Se escucha ese “Pi” infinito, tan irracional"



Confesiones.

Le pido que haga todo lo posible por mantener con vida a mi marido un poco más, y me siento junto a la cama a velar sus últimos instantes.

Cuando estamos solos le susurro a mi amor lo feliz que me ha hecho desde aquella tarde en la que se armó de valor para pedirme una cita, y le doy las gracias por su sonrisa eterna, por los fines de semana en el lago, por los amaneceres en la montaña… y antes de su último aliento le pido perdón por haber visto los mensajes de esa chica en su móvil, por mi mal carácter, y sobre todo, por saber hacer que algo como esto parezca un accidente.

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay 

Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Le pido que haga todo lo posible por mantener con vida a mi marido un poco más"


Los silencios del tercer raich.

Le agradezco con otra sonrisa su mentira piadosa mientras coloca los últimos ladrillos del muro en el que nos esconderemos un día más.

Los niños saben que tienen prohibido hablar mientras estamos ocultos, pero el temblor de sus frágiles cuerpos tras romperse el silencio lo dice todo.

Los ladridos suenan cada vez más cerca, como preludio de los soldados, que irrumpen vomitando un odio que se clava como agujas en nuestras almas. Entonces, mientras los perros arañan el muro, nos cogemos de las manos y cerramos los ojos, como habíamos hablado, poco antes de que que las balas comiencen a silbar.   


Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena". Frase de inicio: "Le agradezco con otra sonrisa su mentira piadosa"


En buena hora.

No hay tiempo que perder, le susurra el relojero dando cuerda suavemente a su mujer, que últimamente vive con unos segundos de retraso.  Si sale niño, piensan llamarlo Casio.


Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: " No hay tiempo que perder". 



El intruso.

Me hace entrar en mi nuevo hogar cogiéndome de la mano. La casa es muy grande, con paredes de colores de las que cuelgan cuadros bonitos.

En la cocina está mi nueva madre, que me abraza tan fuerte que me hace un poco de daño. Luego me coloca el pelo con su mano y me pide que le llame “mamá”.

Me acompañan a mi habitación, y me piden que tenga paciencia con ellos, que han pasado una mala racha, pero con mi ayuda, todo irá bien.

Y yo quiero creerles, pero me da miedo ese niño que me mira fijamente desde el otro lado de la habitación. 

Imagen de SuperHerftigGeneral en Pixabay

Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Me hace entrar en mi nuevo hogar". 




Horas extramatrimoniales,

—Ya estoy en casa —comenta un poco apurada al entrar. 

En la cocina, que parece haber sufrido el paso de un huracán, varias moscas revolotean sobre los platos sucios, que se han hecho fuertes en el fregadero.

Los niños, sin duchar y con el pijama del revés, apuran los últimos envites de una encarnizada guerra de almohadas, mientras su marido resopla en do sostenido en el sofá del salón con el sonido del futbol de fondo.

El suspiro queda ahogado por el sonido del móvil. Comprueba el mensaje y se excita pensando que mañana también tendrá que hacer horas extras con su nueva jefa.


Imagen de Pana Kutlumpasis en Pixabay

Micro relato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Ya estoy en casa".