Micro para ENTC. La palabra que no se dice.

Os dejo mi propuesta de este mes para el concurso de relatos del blog "Esta noche te cuento". Este mes casi no llego y me ha salido algo muy sencillo; aunque parece que ha gustado por allí.

Si queréis leer el relato desde la web de ENTC podéis hacerlo desde el siguiente enlace.

http://estanochetecuento.blogspot.com.es/2013/11/nov148-la-palabra-que-no-se-dice-de.html

Desde aquí me sumo a las felicitaciones por el millón de visitas conseguidas.

La palabra que no se dice. 

- Si tuvieras que elegir tu palabra preferida, ¿por cuál te decantarías?

- Pues no lo sé, ahora me pillas.

- Tú siempre con rodeos.

- Pero es que no es fácil, hay muchas palabras con connotaciones especiales. 

- Que sí, pero tienes que elegir una.

- Pues no podría, tendría que inventarla.

- Hazlo.

- Tampoco es sencillo. Pero si tuviera que hacerlo supongo que tendría que ser una palabra valiente, como aquella que te susurré para robarte el primer beso, pero también decidida, como las que me insuflaron el valor suficiente para hablar en público, aunque también me acuerdo de las más sinceras con las que confesaba a mi padre mis travesuras de niño, o aquellas de aliento cuando tienes un día malo.

- ¿Vas a seguir así mucho tiempo?

- Está bien. Ven, abrázame. Ahí la tienes.

- ¿Pero si no has dicho nada?

- ¿Hace falta?


Micro. Ateismo oportuno.



Al dejar la catequesis a los pocos días declarándome ateo no solo provoqué el disgusto eterno de mi madre sino lo que entendí entonces como una inmerecida indiferencia de mis amigos. 

Años después, viendo en las noticias al capellán sometido a escarnio público por sus pecados sé que mi decisión tuvo entonces el dolor de la culpa, pero el don de la oportunidad.

Micro. Domótica aplicada.



- Papá, ¿tú no tienes frío?

- Si hija, pero con tanto mando a distancia no sé ni como abrir la puerta. 

- Seguro que mamá lo sabe, pero nunca está cuando se la necesita. 

- Deberías respetarla más, es tu madre y te empeñas en hacerle la vida imposible. 

- ¿Crees que no sabe lo tuyo con la carnicera?

- Eso ya esta perdonado, y tu madre ha organizado estas vacaciones como un nuevo comienzo, así que pon de tu parte. 

- Está bien. Oye, ¿no te huele a gas?

- Pues si, que raro. ¿Has tocado algún botón? 

- No. Mira; allí esta mamá. 

- Pero, ¿por qué no entra en la casa?

Micro. Telepatía

Y nunca le recordaba lo que no se podía contar. Eso nos mantuvo a salvo durante un tiempo, y reconozco que incluso llegué a fiarme de él.


Por eso aquel día, hundiéndonos cada vez mas en el río victimas de la caprichosa gravedad y de los zapatos de cemento, no conseguía entender como pudieron sonsacarle información los de la mafia.

Micro. Falsas esperanzas.



Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor desde dentro justo antes de que el camión arrancase él se abrazaba con fuerza a su cintura.

- Papá, tengo miedo. 

- No te preocupes hijo; al cruzar la frontera todo será distinto.

Micro. El lado oscuro del honor.

Os dejo mi aportación de este mes para el concurso de micro relatos del blog "esta noche te cuento".

Si quereis leer y comentar el relato en esta pagina, podeis hacerlo desde este enlace.

http://estanochetecuento.blogspot.com.es/2013/10/oct182-el-lado-oscuro-del-honor-de.html



Mientras ajusto yelmo y me enfundo los guanteletes escucho de fondo la algarabía del pueblo, mancillando un silencio engañoso en el que ella me mira mientras me armo. 

Intento que no note que la estoy abrazando más fuerte que otras veces; mantengo el tono solemne al despedirme de mis hijos y monto al caballo comandando el ejército que defenderá la ciudadela.

Saludo obligado ante el rey y luego en las calles ante el pueblo, que nos despide con admiración y esperanza. Atravesamos las murallas ante la atenta mirada de los grajos que, apostados en las almenas, nos ven partir al campo de batalla.

Tras las montañas un relámpago ilumina las huestes enemigas, que se extienden hasta donde alcanza la vista. La desventaja ante ellos es de veinte a uno.

Algunos de los míos dejan escapar lágrimas ante lo que será el final de su camino.  Si pudiera, yo también lo haría, pero eso es algo que el maldito honor tampoco me tiene permitido.  

Micro. El espectáculo no debe continuar.



- Sí, papá, pero, ¿y esa?

- ¿Otra vez te lo tengo que explicar? Es otra compañera de trabajo. Ya te dije que en mi nuevo puesto actúo con varias de ellas. 

- ¿Y por qué está atada a la cama?

- Esto; es que es la escapista.

- ¿Y la del látigo de la semana pasada?

- Esa era la domadora de leones.

- ¿Y por qué lo usaba contigo?

- Porque yo hacía de león; ya te lo expliqué.

- Vale papá. ¿Sabes qué? me gusta tu nuevo trabajo; pero si se lo vas a explicar a mamá por si acaso tráete al mago.

Micro. Nunca se me dio bien dejarlas.

De esa es de la que tú no quieres hablar, pero fíjate, la conocí ayer y ya somos amigas. La que está junto a la ventana es Andrea, y cerrando la puerta esta María. También las acabo de conocer.

Se han portado muy bien conmigo, y ¿sabes?, tienen bastante más sensibilidad que tú.


Todas teníamos muchas ganas de verte y devolverte tus regalos de despedida, pero al final nos pusimos de acuerdo y comenzará María. Si, es la del hacha en la cabeza. ¿No te acuerdas?