Procuraba no perder sujetándole
las nalgas, con firmeza, dejando claro que iba a por todas. Ella
sorprendentemente no reaccionó, y cuando vi que Jaime hacia lo propio con
Elena, decidí arriesgarme con un suave pellizco.
Evidentemente hubo reacción,
aunque no la que yo esperaba, ya que María me cogió la cara con sus manos y me
plantó un beso en los labios que me dejó embobado y fuera de juego.
El sonido de la mano de Elena
impactando en la cara de Jaime nos devolvió a la realidad y dio por terminada
la disputa. El ganó el juego, pero nada más.








