15 abril 2013

La infructuosa busqueda de la "excelencia"



En el ámbito laboral en el que me muevo, el control de calidad, esta institucionalizado como un axioma plausible la búsqueda de la denominada “excelencia” en procesos, materiales y ejecución de unidades de obra. 

Según los entendidos en la materia la excelencia es la cualidad que hace a un material o proceso singular en relación al resto. 

Lo malo de enfrascarse en esa, a veces quimérica búsqueda, es que traspasa a otros ámbitos de la vida en los que no se entienden esas rarezas. 

Como ejemplo ilustrado el que me ocurrió la semana pasada. 

Encontrándome en la tesitura de probar una tarta de tres chocolates de mi cuñada, realizada además con su recién comprada Termomix, mi mente se debatía entre dar la opinión políticamente correcta en estos casos con la que quedar bien diciendo que la tarta es “buena” o “muy buena” sin más y a otra cosa; o bien expresar una opinión constructiva expresada desde la óptica de la búsqueda incansable de la excelencia. 



En este caso, y teniendo en cuenta el amplio margen de mejora que presentaba el producto en cuestión, mi respuesta final fue la siguiente:

En un primer examen organoléptico he comprobado que la tarta no dispone del marcado CE, por lo que sospecho que no se ajusta a los estándares europeos de repostería. Aun así la imagen es buena, aunque le noto cierta falta de densidad, lo cual no minusvalora su sabor, que en principio es bueno. 

En definitiva, le dije a mi cuñada que como prototipo de tarta de tres chocolates el planteamiento  inicial me parecía correcto, pero que al haber margen de mejora importante en el resultado final, le recomendaba seguir puliendo el proceso de producción y sometiendo a los productos resultantes a un riguroso control de calidad, que por mi parte me ofrecí a realizar de manera gratuita y desinteresada. 

Pese a que la opinión tenía una base fundada y un objetivo definido, no fue tomada en consideración por el interesado, por lo que del desvario de esta semana podemos deducir que la sociedad actual en el momento actual no está para determinadas búsquedas ni para perder el tiempo en ellas. 

Eso sí, la tarta muy buena…. aunque no excelente.

8 comentarios:

  1. Lo que está claro es que quedaste muy bien a mi entender y que esta sociedad en la que vivimos no es precisamente excelente porque no se deja aconsejar, y buena falta que le hace.
    Por cierto, he corregido la "he" que sí faltaba en mi entrada "renovación". Muchas gracias y el besico de siempre.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu comentario Ana; aunque el desarrollo de la entrada es irónico, si que tiene una moraleja real, y es que en muchas ocasiones damos opiniones interesadas para no quedar mal

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Total, que tu cuñada no te habla. Cachondeos aparte, la búsqueda de la excelencia no se suele conseguir por las opiniones ajenas, que se dividen entre complacientes (que nada aportan) o envidiosas (que destruyen subterráneamente)
    Un abrazo, compañero

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si Armando, aun me habla, aunque obviamente no consideró ms servicios bienintencionados. Muy cierto lo que dices respecto a la busqueda de la excelencia, que al ser algo relativamente intangible da lugar a muchas interpretaciones sobre su consecución.

      Un saludo.

      Eliminar
  4. Soy de los que postulan y defienden que lo excelente es enemigo de lo bueno, Alfonso. Carpe diem.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El problema Pedro es que la diferencia entre bueno y excelente tiene dificil cuantificacion, pese a lo contemplado en teorias y normas varias.

      Un saludo.

      Eliminar
  5. : ) Es que el mundo de las cocineras se rige por principios propios, y quien sabe con qué ofendes a una, o qué espera le digas de su plato.
    Eres un valiente yo jamás me atrevería. Me lo como todo así esté llorando de picante. Muy divertido, Alfonso, me encanta como lo cuentas!

    ResponderEliminar
  6. Gracias por tu comentario Alba, normalmente soy políticamente correcto, pero cuando gano la confianza de la gente me vuelvo un poco bromista, pero de esos que tambien aceptan las bromas, que es un deporte muy sano.

    Si además de eso le unes el que soy bastante goloso, pues ya esta todo dicho.

    Un saludo.

    ResponderEliminar