19 diciembre 2012

Micro. Cruda Navidad.



Estimada María. 

El tiempo pasa y ya son seis meses los que llevo separado de vosotros intentando adaptarme a mi nueva vida en este país.

No ha sido fácil pero poco a poco voy adaptándome, y la situación laboral creo que me permitirá en breve poder visitarlos y quién sabe si en un año o poco mas estar todos juntos de nuevo.

Aquí ahora es Navidad, y aunque nosotros no solemos celebrarla allí, tengo que reconocer que me ha sorprendido el cambio en el comportamiento de la gente, a la que veo en este periodo más amable, predispuesta a ayudar, y con un brillo  especial en sus ojos.

Las calles están vestidas de luces de colores y mercadillos, y los centros comerciales atestados de gente comprando comida y regalos propios en estas fechas. Es fácil contagiarse de la alegría y dejarse llevar, y eso hace que, aunque la distancia y vuestra ausencia se hagan notar, sienta algo de consuelo al ver sus caras.

Dale un abrazo a los niños de mi parte, y toma otro para ti. Nos vemos pronto.

El borrón producido por la lágrima de la doctora al caer en la tinta impidió a esta seguir leyendo. 

- No deberías hacer eso – le dijo el policía entrando en la sala.

- Lo sé -  respondió ella secándose las lagrimas mientras dejaba la postal con el resto de pertenencias – supongo que no puedo evitarlo.

- ¿Causa de la muerte?

- Politraumatismos severos – respondió la doctora – los golpes le fracturaron las dos rodillas y el cráneo. Murió en el acto.

- Entiendo – dijo el policía – al parecer el conductor se dio a la fuga tras el atropello. De momento no hay rastro de él.

- ¿No te cansas de esto? – pregunto la forense.

- Solo intento que no me afecte.

- ¿Cómo? – pregunto de nuevo buscando algo a lo que agarrarse.

- Pues en estas fechas – respondió el policía -  saliendo a la calle, intentando ser más amable, ayudando en lo que puedo y manteniendo ese brillo particular en los ojos.

- ¿También la habías leído? – pregunto la forense de nuevo con lagrimas en los ojos.

- Ya ves – respondió abrazándola – tampoco he podido evitarlo.  

2 comentarios:

  1. Lo que más me gusta de este micro, Alfonso, es que es honesto; no nos engaña en ningún momento. Esta es una pieza que se engancha a los sentimientos del lector y ahí se queda, arañando el corazón.

    Si escribir es hacer sentir, te diré que a mí me has emocionado.

    Un abrazo.

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  2. Gracias por tu comentario Pedro. A veces, de eso se trata.

    Un saludo.

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