Al final del pasillo estaba la habitación 311. A la hora convenida, llamé a
la puerta presentándome como el servicio de habitaciones, previamente
interceptado.
El primer objetivo, hombre oriental de 25 años, complexión delgada y
metro setenta cayó de un tiro limpio en la cabeza. El tipo era negro, pero
bueno….
El segundo objetivo, mujer rubia, caucásica, 35 años, metro ochenta y bien
proporcionada distaba mucho de ser la loca que encontré gritándome, pero el
trabajo era el trabajo, por lo que le pegué diez tiros a mi ex mujer. Eso sí,
en la agencia alguien me tendría que dar alguna que otra explicación...
Microrrelato enviado al concurso "Relatos En Cadena", de la SER. Frase de inicio: "Al final del pasillo"
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