El departamento jurídico no fue
capaz de tumbar el proyecto, pese a tener razones legales evidentes. La idea de
crear un virus era arriesgada, pero la minuciosa planificación garantizaba el
éxito económico en un altísimo porcentaje.
La fase uno se desarrollaría en
un entorno controlado y accesible. El nombre del agente debería tener fuerza,
dentro una terminología eminentemente técnica. Se propuso el término “Coronavirus”.
Una vez extendido en el entorno
de control, se procedería al confinamiento interno de la población. Esta
fase tendría daños colaterales evidentes, aunque acotados y necesarios. En el
resto del mundo la propagación seria rápida, declarándose la pandemia
global en solo dos meses.
Todos los países se verían
seriamente afectados, pujando en el mercado por equipos de protección
individual como respiradores, guantes, o una simple mascarilla, que
nuestra organización tendría convenientemente acopiados. La fase final se
completaría con la comercialización de la vacuna a gran escala.
Microrrelato enviado a la convocatoria de abril del XII concurso de microrrelatos sobre abogados. El relato tenia que contener las palabras: confinamiento, mascarilla, coronavirus, vacuna y propagación.
Comentarios
Publicar un comentario