La
muerte se había olvidado de nosotros, solían decir algunos como ingenua
explicación a su condición imperecedera, habida cuenta que, desde hacia tiempo,
nadie nos abandonaba como prenda de guerras absurdas, y nadie se libraba de
nadie bajo algún motivo autocomplaciente.
El
gen egoísta y destructivo que tutelaba nuestra existencia parecía haberse
diluido, y el recuerdo de los seres perdidos en nuestra antigua condición
parecía volverse cada vez más fuerte.
Yo
tengo otra teoría, pero cuando trato de explicarla nadie parece escucharme,
salvo aquella dama blanca, que últimamente solo parece tener ojos para mí.
Micro relato enviado al concurso "relatos en cadena" de la SER. Frase de inicio del micro relato: "La muerte se había olvidado de nosotros"
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