El que dijo que España es un país de contrastes se refería
principalmente a su clima, su geografía y su folclore, aunque a día de hoy bien
podría incluir en ese saco a la sociedad y la economía.
Porque el mismo país sacudido por una sangría de más de
cinco millones de parados, tiene el “privilegio” de tener los auto denominados
mejores equipos del mundo enfrascados en pujas millonarias por jugadores de
fútbol pagando entre 50 y 60 millones por un chaval brasileño de 21 años (http://www.eldiariomontanes.es/rc/20130526/deportes/mas-futbol/neymar-confirma-fichaje-barcelona-201305260745.html)
y en plena crisis en 2009 por otro jugador portugués en el que a día de hoy fue
el mayor fichaje jamás pagado (http://www.mercafutbol.com/el-real-madrid-ficha-cristiano-ronaldo-66749/)
Ese país es el mismo que manteniendo y pagando el mayor número
de políticos y cargos públicos en proporción de Europa, diez mil de ellos
aforados; que han demostrado su incompetencia metiéndonos y manteniéndonos en
crisis, limita los fondos y obliga a emigrar a científicos, ingenieros y jóvenes
con talento que bien podrían ser la base de la recuperación económica del país y
de su progreso.
También es este un país que con unas condiciones privilegiadas
para el impulso de las nuevas tecnologías, mantiene parado y ahogado su impulso
dejándose aventajar por países con menos condiciones para ello.
Y por supuesto el país con mayor casos de corrupción en
la clase política y en la banca, que juntos no dudan en desahuciar a la gente
que hasta su último esfuerzo han tratado de cumplir dignamente con sus
obligaciones.
Efectivamente España es un país de contrastes, pero estos
últimos no es que sean precisamente para presumir.
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