Déjala
a ella que sea pájaro si esa es su elección.
-
Pero, es que eso es imposible.
- Eso
tu no puedes saberlo; cuando el mundo torne de verde a marrón todas partiréis y
tendréis que elegir un nuevo destino, al final el dios del viento barajara esos
deseos y repartirá suerte.
-
¿De verdad? ¿No lo dices sólo para consolarnos?
- No;
lo digo porque ha ocurrido estación tras estación.
- Pero, no te entiendo; ¿Cómo puedes saber
eso?
- Es
muy fácil pequeña; mi elección fue ser hoja perenne.
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