La bala, en la sien; la luz deja paso a la oscuridad; las
angustias y preocupaciones dejan paso a un esperanzador silencio; pero no hay
nada, no hay tunel ni luz blanca en el fondo, nada. De repente un ruido, el
sonido del teléfono que le devuelve a la realidad, ahora la bala, en la
recamara. Segunda oportunidad, todo o nada, aunque ahora juega con ventaja.
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