Ahora intentan borrar cualquier recuerdo contrario al propósito acordado, y después repartirán lo poco que les queda en tres platos.
Durante la cena hablarán de temas
triviales, de lo que han hecho ese día, y de todo lo bueno que ha de llegar.
Luego se abrazarán con fuerza, protegiéndose
del aire gélido que cada noche entra en la casa a través del hueco que dejó el
ultimo proyectil, el que se llevó a Olga, y no se dejarán asustar por el ruido
de las bombas, pese a que esa noche pueda ser la última.
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