Te quiere, mamá. El bolígrafo se desliza sobre el papel, y
una vez trazado el camino, cae sobre la mesa.
Ella se despierta
sobresaltada, y se lleva la mano a la mejilla sin saber porqué.
Luego ve la nota, pero la observa en la distancia, sin
poder moverse, encogida por un frío tan intenso como desconcertante.
Y a lo lejos, su teléfono, sigue sonando.
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