El hormiguero hervía de agitación. Las obreras veían injusto que su reina les obligase a recoger más alimentos para la causa restándoles tiempo para su descanso sin aumentar su ración para hacer frente a semejante esfuerzo.
- Súbditas mías – dijo la reina en tono tranquilizador – llegan tiempos difíciles en donde tenemos que hacer esfuerzos para mantener la colonia. Creedme cuando os digo que muchas colonias están iguales o peor que nosotros; pero no desfallezcáis, que los tiempos de bonanza volverán pronto.
Poco después la reina salía sigilosamente del hormiguero en dirección hacia otra reunión.
- Cada vez me resulta más difícil engañarlas – dijo la cigarra desprendiéndose del disfraz de reina.
- Hasta ahora lo has hecho muy bien – le dijo una de las cigarras jefe – no desfallezcas, que los tiempos de bonanza volverán pronto.
Las palabras le sonaron familiarmente mezquinas a la cigarra, que las asumió como propias.
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