14 febrero 2013

Micro. Demasiados interrogantes.



El leve crujir de la viga de la que cuelga su padre le despierta de sus cavilaciones; tiene las manos dormidas y los labios secos por el esparadrapo, pero lo que más le abruma son los interrogantes.

El que su ex novia lo hubiera secuestrado era quizá el menor; era una loca y dejarla por teléfono no hizo más que empeorar las cosas.

Pero el que su padre estuviera allí a su lado era extraño, y todavía más el que no le devolviera la mirada. 

Aunque el interrogante que le dejo verdaderamente descolocado fue cuando la loca lo llamó “papa”.

6 comentarios:

  1. Qué trío de personajes tan singulares y qué historia truculenta con tan pocas palabras. La "loca" no me gusta un pelo, y la escena me parece de thriller sicológico. ¡Madre mía!, para que luego digan que reciben 600 y que todos iban por el mismo lado.... ;)

    Un abrazo Alfonso y suerte para la próxima semana.

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  2. Gracias Laura, la loca es toda una sociopata, y además parece que le ha salido bien la jugada y puede matar dos "pájaros" de un tiro.

    En cuanto pueda paso a ver tu blog. Un saludo.

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  3. Alfonso, ten cuidado que tu relato se va al lado oscuro. Me ha gustado.
    Un abrazo

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  4. Je je, gracias por el comentario Epifisis. Yo también pensé que el lado oscuro de la fuerza me atraía cuando acabé el relato, pero luego me quedé más tranquilo al ver que sólo era la bombilla de la habitación que se había fundido.

    Saludos.

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  5. Me admira la rapidez con que pincelas los personajes, con que se perfila la tensión del texto. Menos es más. Un abrazo.

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  6. Gracias por el comentario Armando; viniendo de alguien con tu pluma es todo un cumplido que no creo merecer.

    Un saludo.

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