31 enero 2013

La loteria que nadie quiere que le toque.



Un momento cualquiera de la situación actual, cualquier empresa de cualquier ciudad, cualquier consejo de administración en cualquiera de sus reuniones. Se decide por diversos motivos que el personal de dicha empresa, antaño “principal activo de la misma”, debe reducirse drásticamente, iniciándose un proceso de cuyo nombre prefiero no acordarme pero que convierte al personal, antes valioso, en meros números, primos pero divisibles, números negativos que no hacen sino descuadrar los balances algorítmicos de la empresa y que por lo tanto hay que reducir. 

Comienza entonces un sorteo en el que, sin quererlo ni poderlo remediar, entran todos esos números; da igual el valor real de cada número, todos, aplicando variables intangibles para ellos, entran en una ecuación cuyo resultado final será el mínimo común divisor, y en el que ellos rara vez saldrán ganando. 

Una lotería en la que nadie quiere participar, pero que puede tocarte cualquier día.

8 comentarios:

  1. Y es una verdadera pena que aquellos que levantaron la empresa que no son otros que los mismos trabajadores se vayan a la calle.
    Estos días está pasando en el trabajo de mi hija, ella trabaja en un banco y han decidido cerrar oficinas por lo que tienen que recolocar enviado a algunos a otras provincias a sabiendas de que muchos se negarán por motivos familiares y perderan el puesto, es igual que echarlos directamente pero más fino.
    Por suerte a mi hija no le ha tocado esa lotería aunque nunca se puede saber si alguna vez...qué pena.

    Besicos.

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  2. Otra mas de las injusticas que sacuden a este pais. A mi lo que mas me llama la atencion es como a los que antes se les llenaba la boca aludiendo a sus trabajadores como el mayor activo de la empresa ahora se esconden bajo escusas que no entienden ni ellos para justificar despidos masivos.

    Un saludo.

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  3. Trabajar era ganar el pan con el sudor de nuestra frente, y ya sonaba mal. Pero nunca nos dijeron que trabajar iba a convertirnos en números negativos.
    Descriptiva imagen de esos millones de seres convertidos en cifras prescindibles, de cualaquiera de nosotros, ahora o en cualquier momento. Un abrazo

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  4. Cierto Armando, ¿quién nos lo iba a decir hace diez años?

    Las cosas en aquellos entonces ya eran difíciles, pero la gente salía adelante. Nada comparado con la cruda realidad actual.

    Un saludo.

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  5. Lo que empeora la cosa aún más, Alfonso, es que -muchas veces- refugiados en la excusa de la supuesta lotería se procede a hacer una selección de descartes en función de los incómodos que esos trabajadores hayan podido ser en un momento dado.

    Puede que la simiente de nuestro desengaño esté en habernos creído en algún momento lo del "mejor activo".

    Un abrazo,

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  6. Muy cierto tú comentario Pedro, y es así, las empresas están para ganar dinero, cuando lo han ganado, gracias a la profesionalidad de sus trabajadores, todo era miel sobre hojuelas, pero cuando ganan menos o no lo ganan, sueltan lastre sin importarles nada ni nadie.

    Un saludo.

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  7. Es una lotería de la que nadie está exento, y lo más triste es que los valores de esos activos se pierdan para siempre, porque tal y como está el mercado laboral: recolocar la "experiencia" es un trabajo arduo al que nadie quiere enfrentarse.

    Un país de pandereta, sin duda. Besos alfonso.

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  8. Muy cierto Laura, es una pena que personas tan bien cualificadas se vean primero ninguneadas y después avocadas a un futuro incierto, quizá incluso en otro país.

    Un saludo.

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