11 octubre 2012

Micro. La carnicera.




El maquillaje no alcanzaba a disimular las marcas, pero a estas alturas le daba igual, ya no pensaba en eso, había pasado. 


- ¿Cuánto le pongo Señora Manuela?


- Medio kilo querida – respondió la anciana. Es una pena que tu marido se fuera; aunque es cierto que en pocos dias has conseguido que cada vez se note menos su ausencia. 


- Gracias Señora Manuela- respondio ella mientras observaba absorta el filo del chuchillo deslizandose con fuerza entre la carne. Manolo siempre fue muy atento con sus clientes, y a su manera siempre me insistio para que cogiera el cuchillo, hasta que al final lo consiguió. 

6 comentarios:

  1. ¡Excelente micro, Alfonso!

    Una pieza en la que su punto máximo de fuerza radica en lo elidido, en aquello que el autor ha decidido soterrar bajo el texto.

    Brillante.

    P.D.: He intentado contactar contigo por email, pero -como no tengo ni idea del Google+- no he sido capaz de localizarlo. Si puedes, remíteme un correo a sancheznegreira@gmail.com. Quería hacerte llegar un comntario.

    Un abrazo,

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  2. Gracias por tú comentario Pedro. Con esto de los micro relatos, a veces busco probar cosas, aunque no siempre salen, pero bueno.

    Ya te he enviado el correo.

    Un saludo.

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  3. pobre Manolo, mucho me temo que ha servido para hacerlo chorizos.

    Un saludo.

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  4. Ana, seguramente Manolo se lo tendría merecido.

    Un saludo y gracias por la visita. Vuelve cuando quieras, estas en tu casa.

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  5. Me encanta la sutileza de la carnicera.

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  6. La sutileza es una gran virtud Kassio, y en este caso aún más.

    Un saludo.

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