30 noviembre 2011

Sobre el juicio popular a Urdangarin.

No es que yo sea partidario de la monarquía, que no lo soy, ni hubiese sido aficionado de este hombre en sus tiempos de jugador de balonmano, que tampoco es el caso.

Sinceramente considero la monarquía una institución anacrónica y que actualmente nos cuesta mucho dinero para lo que realmente sirve a la sociedad.

Pero esto no es óbice para estar en contra de los juicios populares; y este hombre ahora mismo esta sufriendo un juicio paralelo en el que ya ha sido considerado culpable a falta de que los diferentes tertulianos de turno se pongan de acuerdo en la condena.

Si al final en el verdadero juicio se le declara inocente pues mejor para el, si se le declara culpable pues pero para el; pero la presunción de inocencia se debería reconocer siempre guardando los “palos” para cuando la sentencia sea condenatoria.

Y esto viene a colación por los recuerdos del juicio popular que sufrió la atleta Marta Domínguez, acusada de dopaje, tráfico de sustancias dopantes y evasión fiscal. En el juicio popular se la condeno rápidamente y por poco se tiene que ir del país como una traidora a la patria. Poco después en el juicio se la absolvió de todos los cargos, recibiendo muy pocas disculpas de los medios y “tertulianos” que la habían condenado públicamente.

Por eso creo que con estos juicios populares hay que tener cuidado, y sobre todo que los que acusan sean esclavos de sus palabras.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con tus palabras, juzgar es muy fácil sin pensar en el daño que se puede ocasionar.
    Saludos

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  2. Es que aunque el tipo en cuestión sea al final inocente, el mal trago no hay quien se lo quite y luego ya queda marcado por el juicio popular.

    Un saludo.

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