02 marzo 2011

Los del casco blanco.

Antiguamente el tener una carrera universitaria era un hecho que provocaba la admiración y el respeto del resto de personas que, en mayor medida por falta de recursos económicos, y en menor medida por falta de interés, no poseían un nivel de estudios de esas características.
En el caso concreto de las obras de construcción, los antiguos arquitectos y aparejadores eran personas tan veneradas por su nivel académico que los oficiales y peones de las obras por las que andaban se inclinaban reverenciandolos a su paso.

Con el transcurso de los años esas reverencias se han ido olvidando, ya que actualmente hay muchos técnicos titulados en una obra de construcción de una entidad significativa. A los ya mencionados arquitecto y aparejador o arquitecto técnico hay que sumar el coordinador de seguridad (otro arquitecto técnico), el jefe de obras (arquitecto técnico o ingeniero), así como los técnicos de subcontratas, entidades y laboratorios de control, etc. 
Toda esta concentración de técnicos hace que el trato sea respetuoso pero a su vez cordial, dentro del ámbito o función que cada uno realiza en la obra. 
Caso aparte y poco honroso es el de las grandes obras de construcción como en la que ahora me encuentro, donde incluso dentro del grupo de técnicos hay diferencias. 
yo siempre he pensado y así lo vengo practicando desde hace tiempo que es mas fácil solucionar algún problema cuando te tienes una relación correcta con la mayor parte del personal de la obra, ya que en todo momento estos estarán mas accesibles y predispuestos a solucionar dicho problema en la medida de sus posibilidades. 
Pero cuando en una obra de gran entidad entran quince o veinte personas con "casco blanco" sin apenas saludar ni hablar con nadie mas que con el jefe de obras y se dedican a cambiar las directrices fijadas en la obra y aprobadas por ellos semanas antes pues el ambiente que se crea en la obra no favorece en absoluto las necesidades de producción y rapidez que siempre se exigen en este tipo de construcciones. 
Todos los trabajadores de una obra tenemos que justificar una producción y rendimiento en base a unas actividades fijadas. Parece que cuando en la obra entran quince o veinte "cascos blancos" han de tomar decisiones "por que si" para justificarse, aunque esas decisiones pongan en entredicho el plan de obra establecido o el nivel de producción. 
En mi opinión esos cascos blancos no necesitan justificarse dando ordenes absurdas en la mayoría de los casos por que si, bastaría con estar para resolver las muchas dudas o consultas que genera la ejecución de una obra y para asegurarse de su correcta ejecución. 





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